12.14.2014

Pez Girasol

Vienes de la noche, desde el medio del sueño, dices ser el pez  girasol que emerge mostrando una cola de arena, la punta de la aleta, que también es un pétalo, que también es una hoja.
Vienes desde el otro extremo del cuarto, que en la madrugada es un espacio infinito, un desierto como nunca, la desolación completa, la resolana de los párpados cerrados, las sábanas superpuestas que son puertas sólidas cerradas a la otra realidad, la que viene del sueño, girando en miles de imágenes superpuestas, mientras dices ser el pez girasol que está enterrado en la arena del jardín, entre la tierra revuelta que espera semillas, humedecida para que estalle en un espinar de hojas.
Ya no importa lo que estuvo escondido detrás de esas puertas de la memoria, ya no existe. Si las abres por fin, no habrá nada oculto, así que nada podrá herirte.
Y mañana cuando amanezca rezaremos a las olas del patio, a las que pasan por encima de nuestras cabezas, muy arriba, arriadas por el viento, las que se van nadando volteadas al revés, te veré esconderte nadando, huir entre las nubes, pez girasol, hasta la resolana, hasta los ojos cerrados, hasta nunca jamás.





Sunflower-Fish

You come from the night, in the middle of sleep, you say you’re a sunflower fish that emerges displaying a tail of sand, the tip of the fin, which is also a petal, which is also a leaf.

You come from the other side of the room, which at dawn is an infinite space, a desert like you’ve never seen before, complete desolation, the glare of closed eyelids, the sheets are superimposed solid doors closed to that other reality, the one that comes from sleep, turning in thousands of superimposed images, while you say you’re the sunflower fish buried in the sand in the back yard, amid the tilled dirt waiting for seeds, dampened so it’ll explode in a thicket of leaves.
It doesn’t matter anymore what was hidden behind those doors of memory, it doesn’t exist. If you finally open them, there’ll be nothing hidden, so nothing will be able to hurt you.


And tomorrow when the sun rises we’ll pray the waves in the patio, to the ones that pass over our heads, very high up there, lowered by the wind, the ones swimming backwards, fleeing through the clouds, sunflower fish, until the glare of the sun, until eyes closed, until never again.

Trad. Guillermo Parra
www.venepoetics.blogspot.com

12.13.2014

Nos gustaba



Nos gustaba mirar hacia la noche desde la ventana.
Era una ventana que daba al valle de la ciudad y se veía una multitud de luces encendidas o apagadas.
Tú decías que detrás de esas luces estaba la vida, que había gente amando y muriendo, odiando y naciendo. 
Lo sé. No era necesario asomarse a la ventana para entender que había gente en la ciudad que vivía a diario sus tragedias y su intrascendencia. Nosotros nada podíamos hacer, por más que nos empeñáramos cada noche en mirar por la ventana, en repetirnos que había una multitud de vidas en esa oscuridad; ni siquiera supimos comprender el momento, la minuciosa casualidad que se tejía en el mundo para permitirnos hacer eso, simplemente estar reunidos y mirar hacia la noche, un día cualquiera, desde una ventana cualquiera, en una ciudad anónima.





We liked watching the night from the window.
It was a window that opened to the city’s valley and you could see a multitude of lights shinning or turned off.
You were saying behind those lights there was life, people were loving and dying, hating and being born.

I know. I didn’t need to lean out the window to understand there were people in the city who lived their tragedies and their unimportance each day. There was nothing we could do, no matter how much we insisted on staring out the window every night, and repeating to ourselves there were a multitude of lives in the darkness; we couldn’t even understand the moment, the close coincidence threaded in the world allowing us to do that, simply sit together and watch the night, on no particular day, at any window, in an anonymous city.


Trad. Guillermo Parra
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Juan Liscano (Enero, 2001)


El murmullo del agua corriendo entre las piedras.
El patio solariego, con su mecedora, sus pinturas a medio terminar, sus muñequitos de barro o de madera.
El sofá de la sala con una cobija tejida en vivos colores.
La ventana en ángulo, justo en la cocina recién fregada, todo tranquilo y dispuesto para la siesta.
El olor de las sábanas planchadas, dobladas y guardadas con una pastilla de alcanfor, un ramito de lavanda o una astilla de canela.
Un arcón antiguo, caballito balancín, la mesa de la cena, una jaula dormida en la ventana.
La tabla del medio con vasos a medio vaciar. Aquellas palabras que decían de una juventud desbocada,
De un amor hasta la muerte, de un pensar, de un pensar
El libro que quedó abierto para siempre. Cuadros, tarjetas postales, cartas, fotografías, música, recortes de prensa
Todo tiene un rostro, una voz que me habla desde adentro y que me dice adiós, nunca, ya no más.





Juan Liscano
(January, 2001)

The water’s murmur rushing through the rocks.
The sunny patio, with its rocking chair, its half-finished paintings, its wooden or clay figurines.
The living room sofa with a blanket woven in vivid colors.
The angled window, right by the just-cleaned kitchen, everything calm and ready for a nap.
The smell of the sheets ironed, folded and put away with camphor tablets, a branch of lavender or a cinnamon clove.
An ancient chest, a hobby horse, the dinning room table, a cage sleeping on the windowsill.
The board in the middle with the half empty glasses.
Those words that spoke of a loosed youth.
Of a love until death, of a thought, of a thought
The book that was left open forever.
Paintings, postcards, letters, photographs, music, newspaper clippings
Everything has a face, a voice that speaks to me from inside and tells me goodbye, never, no more.



Trad. Guillermo Parra
www.venepoetics.blogspot.com

Eugenio Montejo (Junio, 2008)

Nacemos con algunos sentimientos y sensaciones que nos hacen únicos en el universo. Como nos gusta la vida, pronto entendemos que el trato es negociar lo que tenemos para que la muerte no nos lleve tan pronto. Así, vamos renunciando a nuestras cosas a cambio de que la muerte nos deje en la vida un poco más.
Un día ella se queda con la simpleza, en otro momento nos parecerá bien que se lleve la frescura, la fuerza, la confianza.
Al final, cuando ya no nos queda nada, sino un montón de huesos rotos, comprendemos que es hora de volver a nuestra antigua residencia.





Eugenio Montejo
June, 2008

We’re born with a few feelings and sensations that make us unique in the universe.
Since we enjoy life, we soon understand the deal involves negotiating what we have so death might not take us so soon. Thus, we keep renouncing our things in exchange for death allowing us a little more life.
One day it keeps our simplicity, and eventually it will seem fine to us when it takes our freshness, strength and confidence.
In the end, when we have nothing left, besides a pile of broken bones, we understand that it’s time we returned to our old residence.



Trad: Guillermo Parra


En la foto: Carolina Arnal frente a su trabajo en Sampsonia way, Pittsburgh, 2014

11.05.2014

Tuvo que echar cemento



-Tuvo que echar cemento en el piso, armar las estructuras, vidrio, madera, piedra, metales. Tuvo que ingeniarse para el trazado de los muebles que le proporcionaran cómo vivir y transcurrir en el día a día, sillas, mesas, camas, armarios.
Los utensilios y la ropa que dejarían atrás la ingrimitud y la intemperie. Crear los muebles propicios para el reposo, para el trabajo, para la contemplación. Y los utensilios de la sobrevivencia, armas, botas, redes de pescar.

-Un universo nuevo, inmenso de creación. Y a eso sumó cosas que no necesitaba para sobrevivir materialmente, pero que le agradaban porque con ellas tenía un mejor tránsito por la vida. Cosas del arte, música, imágenes que hacían perdurar lo que no tenía ante los ojos, porque tal vez lo había perdido en el devenir de los días. Personas, músicas, olores y sabores.

-Hizo obras trascendentes, perdurables.

-Era fascinante, lleno de sentimientos, lleno de ideas y deseos de aprender más.





-No serán destruidos sus tesoros, ni los recuerdos que permanecen luego de su partida. Eso estará a la vista tanto como el viento y la lluvia lo decidan.

10.22.2014

Aunque no podría



Aunque no podría asegurarlo, me parece que hay una persona al final de esta calle.
Esa persona tiene en las manos algo como un trombón, pero quizás sea una escoba, o sólo un palo. Tiene también un sombrero de copa con algunas plumas de adorno.
Está amaneciendo y hay un resplandor rojizo que me encandila y me hace pensar que veo cosas que no están allí. Por la calle va cruzando, de una acera a otra, un gato gris,  pequeño y ágil. Las casas lucen lavadas, como si acabara de llover y siento la misma inquietud que cuando era pequeña y llegaba la primavera. Todo estaba perfumado por las flores de los paraísos, un sol brillante ponía fin a la tristeza y a las enfermedades, al cansancio y a la muerte.
En este momento se acaba la noche, se me cierran los párpados y tengo frío. A pesar de todo, estoy sonriendo y saludo al hombre del trombón.

-           Disculpe, ¿no llevaba usted una corbata verde ayer?
-           No sería yo.
-           Sin duda lo era, lo reconozco por las plumas en el sombrero.
-           De estas palomas las hay por miles en los techos de las iglesias.
-           ¿Vive usted en la iglesia? ¿Será un santo? ¿Puede hacer que las cosas sean diferentes?
-           Las cosas ya son diferentes a cada momento.
-           Bueno. Entonces, podemos empezar.
-           Empecemos, pues.









Although I'm Not Certain


Although I'm not certain, there seems to be a person standing at the end of this street.

That person holds in his hands something like a trombone, but it could be a broom, or merely a stick. He also wears a top hat adorned with several feathers.

The sun is coming up and there's a red gleam that dazzles me and makes me think I'm seeing things that aren't there. Crossing the street, from one sidewalk to another, is a small, grey, agile cat. The houses look liked they've been washed, as though it had just rained and I feel the same anxiety from when I was a child and spring would arrive. Everything was perfumed by chinaberries, a sparkling sun put an end to sadness, to all illnesses, to exhaustion and to death.

This is when the night ends, my eyelids close and I'm cold. Despite everything, I am smiling and I greet the man with the trombone.


"Excuse me, weren't you wearing a green tie yesterday?"
"That wasn't me."
"I'm sure it was, I recognize you from the feathers in your hat."
"There are thousands of these pigeons all over the church rooftops."
"Do you live in a church? Are you a saint? Can you make everything different?"
"Things are already different at each moment."
"Well, then. We can begin."
"Yes, let's begin."



Trad. Guillermo Parra
www.venepoetics.blogspot.com