4.02.2019

Superposición de las realidades

Tomé un libro de la biblioteca.

Por cierto, la biblioteca, que fue frondosa, que ocupaba todas las paredes en nuestra madriguera en Caracas, luego llegó mermada en cajas a Pittsburgh donde igualmente ocupó paredes hasta en la cocina. No sé si todos esos libros estaban allí para ser leídos.  Probadamente no fue así, era para estar abrigados con esa imagen. Cuando abríamos los ojos, veíamos la pared con lomos de colores, letras escritas, sabíamos que había allí historias que discurrían a diferentes escenarios, diferentes épocas, incluso de cuando uno mismo ni siquiera vivía, y que caracteres diversos las vivían y las explicaban o eran explicadas por una voz susurrante.

Leer un libro. Casi nadie lee un libro de una sola vez, a menos que sea "El Perfume¨ de Suskind, caso rarísimo de adicción a una novela, pero del resto, por lo general leo (acostada en mi cama) hasta que los ojos se me cierran y ya no entiendo lo que estoy leyendo. A veces leo en voz alta pero eso tampoco garantiza que vaya a entender lo que estoy leyendo cuando ya me he dormido. El libro se queda hasta allí, se interrumpe la historia colorida o trágica o alegre o aburrida se queda allí, con el libro cerrado y otra vez en la mesita, pero no ha concluido en mi razonamiento. Tal vez el lector da vida a lo que dicen los libros cada vez que los lee. Mientras no son leídos, esas historias o tratados o figuras están muertos.
Las bibliotecas, en esos casos, son como los cementerios.


De niña iba con mi abuela a un cementerio fascinante que se llamaba "San Jerónimo". Había allí inmensos mausoleos de mármol, estatuas, puertas de hierro con vidrios para espiar a través de ellos y adentro solía haber una especie de mesa de mármol, era la tumba, claro, y un ángel de mármol también y flores secas. Letras que decían el nombre de quien estaba allí, dicen que descansando.





Descansan los libros mientras no son leídos? O se cansan cuando los lee mucha gente? 

He pensado en libros olvidados por muchísimos años. Me encantaría encontrar un tesoro así. Abrir sus páginas y escuchar de pronto un montón de gritos, volver a cerrarlo. Silencio. Abrirlo lentamente. Música. Colores.



En esa biblioteca inmensa que estuvo en las paredes de nuestra casa en Caracas, llegué a pensar que había un abismo infinito hacia atrás, porque algunos libros que había acomodado en los estantes de pronto desaparecían, como si se hubiesen caído al universo irrecuperable por la parte desde donde no podía rescatarlos. Y sí, creo que las casas donde habitamos tienen al menos un portal por donde salir a otras realidades, por donde comunicarnos con otras personas presentes o pasadas.


El libro que tomé de la biblioteca es La Invención de Morel, de Bioy Casares. Y lo dice exactamente como lo pienso. Se superponen las realidades, la recordada, la leída, la vivida.

Edredón hindú


Mis padres hicieron muchos viajes alrededor del mundo cuando ya sus hijas habíamos crecido. El primero de ellos, lo recuerdo bien, fue a México. Yo aún estaba en la escuela y me maravillé de que ellos hicieran ese viaje tan lejos, desde Argentina. Luego, desde nuestra casa en Venezuela, mi padre pudo cumplir su proyecto de viajar con mi mamá a muchos diferentes lugares del mundo. No estoy segura de todos los lugares que visitaron, pero sé que eran muy felices y regresaban siempre con regalos, fotografías (en papel) e historias de sus aventuras en Europa o en Oriente. Por lo menos estoy segura de que estuvieron en el Tibet, y en Egipto. Cuando mi padre murió, quedaron comprados unos pasajes para Australia, de un viaje que nunca pudo realizar. 

La magnífica casa que mi padre diseñó en la ciudad de Barquisimeto, también quedó deshabitada a pocos años de su partida. Se superpusieron muchos eventos desafortunados y la familia se dispersó por el mundo. Aquella casa era un universo lleno de recuerdos estupendos, de tesoros incalculables, algunos imposibles de sacar de su sitio, como la colección de orquídeas de mi mamá, o los pájaros cantores que vivían en el patio de atrás. 

De las muchísimas cosas materiales estupendas  que había en esa casa, siempre amé un edredón que estaba en la cama de mis padres, era un patchwork hindú, según me explicó mi madre y lo habían comprado en un viaje que hicieron a Nueva York. Era de una delicadeza finísima, una combinación de figuras y telas de tonos pastel que componían a mis ojos lo que era el cobijo cálido y el amor de la casa paterna. 

Nunca se me ocurrió que podría tenerlo, lo consideraba muy valioso y personal, y nunca dije a nadie lo mucho que me gustaba. Luego de que la casa se desarmó y los objetos fueron a parar a lugares insospechados, pensé varias veces en el edredón, pero sin ninguna esperanza de llegar a saber dónde estaría. Lo incorporé a mi colección de recuerdos queridos. En la memoria he atesorado tantas cosas magníficas que tuve en la vida, otras que no llegué nunca a tener, pero que sí pude ver, tocar y catalogar cuidadosamente para que formaran parte de los tesoros que tengo en el recuerdo. Allí nadie los toca, son mi posesión definitiva. 

Hace apenas dos días recibí una caja por correo. Era de mi hermana mayor que estuvo en el lugar donde se guardaron algunas de las cosas de aquella casa y pensó (sintió, percibió, algo debe haber pasado) que ese edredón tenía que estar conmigo. Recibirlo y sentir el paso entre lo imaginario y lo real, fue un vértigo. 

Las cosas retornan solas a su lugar natural, fue lo que pensé. Ya lo tengo en mi cama, que es el lugar más personal de cuantos pueda haber en una casa, en tu lado de la cama descansa tu cuerpo y sueña, puedes desdoblarte hacia infinitas posibilidades. Aquí está y estará mientras pueda acariciarlo. 








12.21.2018

Dibujante amateur



Cuando me presento, y si alguien quiere saber algo más de mi,  usualmente digo que soy poeta, pero también que soy dibujante amateur. Esto es muy cierto, me gusta mucho dibujar, crear collages, pintar y juntar objetos que encuentre en mis paseos; me gusta caminar y tomar fotos también. 
Pero quiero referirme a lo de dibujante amateur. Amateur porque no he estudiado nada al respecto, salvo lo que he leído y practicado. 
Este asunto tiene que ver con la comunicación, me resulta magnífico saber que los humanos y algunos animales pueden comunicarse a través de códigos comunes. Los alfabetos son algo magistral, y dentro de los alfabetos, las formas, los perfiles de las letras y que eso pueda transmitir una idea, un concepto, es algo que no me cansaré nunca de admirar. 
Así, disfruto la realidad y el poder de la comunicación. Aparte de escribir y leer, de escuchar música y admirar árboles y animales como los seres mitológicos que realmente son, también es un gran gusto tener manos para tomar lápices y pinceles, trazar líneas que vayan formando imágenes. Algunas veces he recogido piedras que  hay por el piso y las traigo a mi mesa, las sumerjo en tintas de colores y puedo trazar la imagen que quiera. Eso será un mensaje que alguien entenderá cuando lo vea. 
Aquí subiré algunos de mis trabajos que sólo he enseñado a mis más cercanos. Los que tienen hojas, han sido ensamblados con hojas de verdad y luego pintados o coloreados a lápiz. En otros he usado también imágenes ya existentes en ilustraciones de revistas, o folletos publicitarios para hacer collages. 



Esta madona no es collage. Tracé la silueta y la fui rellenando con diminutos trozos de papel coloreado. Esos papeles diminutos pertenecían a una revista. 
Con esto puede quedar más claro mi otro oficio, el de dibujante amateur. 
Me divierto, eso me encanta. 



He aquí un collage (a la izquierda) que hice con un fondo de mar, y algunas imágenes de una revista. La cara de la niña es un dibujo mío y la hoja que sostiene en su cabeza, es una hoja que recogí en la calle. Está pegada y coloreada por encima con pinceles y lápices. 
A la derecha hay otro collage, esto es una caja de bombones, las ilustraciones que pegué en cada celdilla fueron tomadas de revistas. La de la izquierda se llama "La playa" y la de la derecha "Edificio en construcción".





Este caballito está dentro de una caja de zapatos. Es un collage. 



Finalmente, esto también es un collage, porque el ángel ya existía en una revista, pero lo demás está dibujado y pintado y la hoja es real, con pintura y lápices por encima. 


5.30.2018

21 de Junio: Litha, solsticio de verano

Se dice que Litha (pronunciado Lith-ah) quiere significar "Fuego" también se dice que proviene de una palabra anglosajona que sólo se usa para nombrar a la luna del sexto y séptimo mes. También la luna de junio tiene el nombre de “luna de la miel” debido al período de abundancia en esta época del año, ya que la miel es el ingrediente principal de comidas y bebidas del solsticio de verano. En esta fecha se solían celebrar las bodas, por lo que quedó el mote de "luna de miel" a la noche de bodas.

Esta fiesta se celebraba alrededor del 21 de junio con el nombre “Midsummer”, es decir, medioverano. Si se retoma el calendario antiguo como referencia, el verano comienza en Beltane y acaba en Lughnasadh, haciendo que Litha fuese justo la mitad del verano. El momento preciso del solsticio se marca por la entrada del sol en Cáncer, haciendo que éste sea el día más largo del año y, en consecuencia, la noche más corta. El sol está en su cenit, el punto más alto en el cielo y es por ello que se considera como una festividad solar y de carácter masculino. 

Como el sol está en su punto más alto, se celebra la luz y el calor en todo su esplendor, y se celebra la abundancia y riqueza de las cosechas en su momento de maduración. Como el sol es portador de vida y calor, también se le añaden las funciones de purificador, sanador y redentor. La gente expresa vivamente su energía con la llegada de los días calurosos y el exceso de actividad puede llegar a acabar en nerviosismo por lo que es conveniente saber encontrar el equilibrio perfecto. Hay que saber vivir el presente y apreciar los mejores momentos vividos sabiendo que no serán eternos y desconociendo cuándo se repetirá. A partir de hoy, los días serán más largos y las noches más cortas.


El solsticio es la cuarta etapa energética de la Rueda del año, marca la mitad del año y del camino recorrido por el sol, por lo que suele ser tradición disfrutar de la puesta de sol desde una colina o una montaña para despedirlo en su día de mayor gloria.

En las tradiciones druídicas es considerado el Sabbat Mayor que indica el punto medio entre los equinoccios o como decían los druidas "el punto medio entre la luz de la tierra y la luz del agua". En la Wicca, sin embargo, es un Sabbat Menor. Los Sabbats menores son aquellos que celebran puntos astrológicos que cambian las estaciones y los Sabbats Mayores son las mitades y puntos álgidos de éstos, por ello, los solsticios y equinoccios son considerados como los puntos fuertes de una estación. Debido a la importancia de los solsticios, muchos círculos de piedra, como Stonehenge, fueron orientados y alineados teniendo en cuenta la salida del sol en el solsticio de verano. Así mismo, se considera que los solsticios son una de las celebraciones más antiguas de la tierra pues constituyen evidencias de sus celebraciones en la prehistoria.

La lanza del Dios y el caldero de la Diosa son los símbolos de este día, como representación del poder de uno y la generosidad de la otra.

Litha es la indicación de que podemos alcanzar nuestros deseos y sueños pero quizá haya que dar un paso arriesgado, la confianza de que lograremos lo que buscamos es lo que nos debe ayudar a tomar una decisión a veces drástica para lograr lo que buscamos sin miedo a una tal vez consecuencia negativa. 

Es el fin de la oscuridad, comienza la época fértil, la era de la renovación cuando el amor y la pasión de los Dioses se hace más latente.

Además, recibiremos lo que pedimos en abundancia, tanto que podemos asegurar que no nos va a faltar de nada en invierno y que aún sobra para compartir con los demás por lo que es bueno repartir nuestra cosecha con aquellos menos afortunados. El joven Dios se transforma en el fuerte sol fuente de calor y luz viviendo su momento de gloria y máximo poder, su fuerza está en el punto más álgido pero pronto tendrá que morir una vez más para dar paso a la noche, al letargo. Al unirse con la Diosa nos trae toda la abundancia y riqueza de la naturaleza. Lugh, el dios sol, el buen dios, se encarga de nuestras cosechas y nos abastece de todo lo que podamos precisar. El dios además se prepara para ser padre ya que la Diosa está en un avanzado estado de gestación por lo que se le rinde culto en honor a su fertilidad. Las deidades honradas en esta fecha son las Diosas Madres, las diosas del amor y la fertilidad y todos los Dioses solares, Balder en la tradición nórdica, Lugh en la celta...

La escena típica de Litha es aquella en la que sus hogueras brillan durante toda la noche. Es la fiesta de San Juan en los países occidentales. Grandes hogueras de roble y abeto arden esta noche para celebrar la conexión de la vida con el sol y muchos son los que las saltan para purificarse y festejar el solsticio. Con las hogueras además se invita al fuego a ser parte de nuestra vida. Si se colocan ramas y troncos pequeños con los extremos en alto, como formando una tienda india y se ponen los materiales más pequeños en el interior, arderá dando el aspecto de un pequeño sol. Pero, si no es posible tener una hoguera, bien se puede encender una lámpara de aceite, antorchas, velas votivas decoradas con símbolos solares o dibujos de rayos… si se tiene un caldero puede hacerse la hoguera en su interior o colocar una vela o lámpara de aceite dentro. En estos fuegos pueden quemarse aquellas cosas que deseamos alejar, o aquello que ya no nos es útil o nos provoca actitudes negativas. Es tiempo de purificación, limpieza y transmutación mediante el fuego por lo que todo ello debe arder para poder seguir evolucionando sin las cargas del pasado. Para ello, puede escribirse en un papel aquello que se desea alejar y leerlo en silencio o en voz alta antes de echarlo al fuego visualizando cómo desaparece de nuestras vidas mientras las llamas lo consumen y nos ayudan a superarlo para ser más fuertes. También pueden quemarse símbolos de esto, imágenes que lo representen, etc.
La hoguera de esta noche, mantenida viva como mínimo hasta la llegada de la medianoche, traerá bendiciones al hogar de aquellos que la prendieron y del lugar donde se encendió. Pero no debe pensarse que estos fuegos sólo son purificadores, también traen protección, la reproducción del ganado, la salud, la seguridad y la esperanza de que el sol brillará en lo alto el tiempo suficiente para que la cosecha sea de lo mejor por ello se cree que cuanto más alto se salten las hogueras, mejores serán las cosechas, creciendo tanto como el salto dado. 

La llama de Litha será una vela que se encenderá al ponerse el sol y quedará encendida hasta que se consuma por sí misma, pero que el fuego no falte en casa, velas de todos los colores, velas que brillen como el sol y, en el altar, preferiblemente, velas azules por el hecho de la entrada del sol en Cáncer, signo de agua.

El solsticio de verano es ante todo una celebración alegre en la que principalmente se festeja el poder del Dios antes de empezar a decaer y el embarazo de la Diosa así como nuestra propia capacidad para crear cosas y hacerlas crecer como bien pueden ser las cosechas. Todos los rituales de buena suerte así como los amorosos o las curaciones y las purificaciones se llevan a cabo en esta mágica noche en la que todo es alegría por los deseos que se han cumplido o por la certeza de saber que se cumplirán. Hoy es día de dejarnos llevar por el gozo que el calor del sol nos da.

A pesar de ser un día de excesos, debemos encontrar el equilibrio. No olvidemos que somos como el sol, tenemos su misma capacidad para alimentar a nuestros semejantes y debemos ser capaces de ser tan brillantes como él, haciendo llegar la luz a aquellos que se encuentren en momentos de oscuridad. Al amanecer, si se dejó el caldero preparado con agua en el exterior o donde pudiese recibir los primeros rayos solares, hay que mirar en él buscando tres rayos brillando sobre el agua que son el Awen de Cerridwen que concede inspiración poética y energía mágica. Cerridwen llenará nuestra vida de inspiración y poesía si recordamos este sencillo ritual de amanecer del solsticio.


Cómo celebrarlo

Lo ideal en este día en el que el sol tiene un papel tan importante, es salir a celebrar a la calle, estar en casa lo menos posible y organizar comidas campestres, barbacoas en el jardín o picnics en un parque con nuestros seres queridos. En los banquetes de esta fecha no pueden faltar la verdura, la miel y la fruta de verano: sandía, melón, frutos del bosque, duraznos, peras… Las comidas picantes, los asados a fuego, flambeados y salsas así como los pimientos y las especias nos recordarán el calor del día de hoy. El postre será un rico flambeado: una ensalada de frutas de la época calientes y rociadas con un buen licor que se quemará antes de servir. Es un postre perfecto a la puesta de sol así como beber una buena Queimada. La bebida será preferiblemente la cerveza clara o ligera o aquellas que lleven base de miel o zumos frescos de fruta de la estación. El vino blanco, la sidra y el té de valeriana son bien recibidos en Litha.

Durante la comida se comparte con los demás el recuerdo de aquellos momentos en el que fuimos felices en extremo, una anécdota que nos hizo reír como nunca, un record alcanzado, el día en el que se sintió la máxima felicidad...
Al estar en la naturaleza, debemos acordarnos de dejarlo todo tal como lo encontramos o incluso mejor, hacer una limpieza antes de abandonar el lugar, retirando bolsas de plástico, botellas… y dejar una ofrenda junto a un árbol para los elementales por permitirnos pasar allí el día.

Como ritos típicos a parte de las Uniones de Manos, están las dedicaciones y las reafirmaciones de votos a las Deidades por parte de aquellos que ya fueron iniciados con anterioridad. También se aprovecha para bendecir a las mascotas para que el sol les confiera su fuerza. Se hace un recordatorio de aquellos proyectos que nos propusimos en Samhain y se trata de retomar aquellos que no se han terminado o aún no se han llevado a cabo.

El mejor modo de decorarlo todo es con imágenes solares y adornos y lazos de llamativos colores como el rojo, el amarillo, el naranja y el verde. Capullos de flores de esta época llenarán los jarrones y hojas secas junto a guirnaldas de flores, potpourris, fruta, y flores veraniegas adornarán mesas y alféizares de ventanas así como altares vestidos con manteles rojos o naranjas e iluminados con velas doradas, rojas, amarillas y naranjas. La ofrenda más simbólica son flores con forma de sol o colores que lo recuerden como las margaritas, caléndulas, manzanilla, zinias, diente de león... El círculo puede marcarse con ramas verdes, de roble sería perfecto pero es complicado conseguirlas y piedrecillas; y debe haber miles de velas por doquier si nos es imposible hacer una hoguera. También se coloca un cuenco con miel en representación del dulzor de la vida. Alrededor del altar o sobre éste se dejan objetos que representen objetivos alcanzados, situaciones que han llegado a término o aquellas que deben o se desean superar para seguir adelante. Estos objetos deben ser retirados antes de celebrar Lughnasadh.

Cómo es Litha

En el solsticio de verano, la Diosa es la madre generosa, Freya, Flora, Habondia, la que da vida y fecundidad a todos sus hijos. Todo en la naturaleza es generosa - de lo contrario no podríamos vivir. El manzano hace cientos de manzanas de cada año, cuando sólo una semilla en una manzana sería suficiente para reproducir el árbol. Las abejas hacen la miel de la colmena, para que pueda sobrevivir el invierno, pero siguen trabajando durante todo el verano, el almacenamiento suficiente para compartir. La vida podría existir sin rosas trepadoras, mariposas a rayas, aves canoras, frambuesas, o las flores silvestres, pero la diosa sigue haciendo nuevas formas de belleza para que podamos disfrutar.
La diosa en el solsticio de verano nos da no sólo lo que necesitamos, pero extra. Podemos sentir cerca de ella por ser generosos, dando más se les pidió que dar, y hacer algo más que nuestra parte justa. De esta manera, hacemos la abundancia para todos.

El Dios en Litha

A lo largo de la primera mitad del año, desde su nacimiento en el solsticio de invierno, el Dios que ha venido creciendo en esta vida en el mundo visible y tangible. Ahora, en el solsticio de verano, se transforma. La luz del día es más largo y fuerte en este momento, pero ahora el poder de la noche debe comenzar a crecer de nuevo. Todo y cada uno que cumple su objetivo tiene que cambiar. El Dios muere en este mundo para nacer en el Otro Mundo. Antes, estaba despierto en este mundo y duerme en el mundo onírico. Ahora se convierte en el soñador, que dormía en este mundo, pero despierta en el mundo de los sueños y visiones, la semilla de lo que vendrá a ser en este mundo. Se convierte en el mensajero, llevando nuestras esperanzas y oraciones a los reinos espirituales.
El Dios es también el socio de la Diosa, con lo que la abundancia de toda la naturaleza. Él es Lugh, el dios del sol, y él es el antiguo poder de la vida, que era conocido simplemente como el Buen Dios, Guardián de los cultivos, el proveedor de su pueblo. 

El Altar

En el solsticio de verano, el altar de la familia puede ser cubierto con las flores, especialmente rosas. En o alrededor del altar, también puede colocar las cosas que usted ha completado y dejar de lado, o están tratando de dejar de lado. Añada los frutos del puño de la temporada y, por supuesto, las imágenes del sol, girasol, y otros símbolos de la fiesta.
Es posible que tenga una sección especial sobre el altar de las cosas para regalar. Haga una cosa fuera de su altar ganado y llevarlo hasta el altar de la familia, o encontrar algo especial que aportar. Que las cosas que permanecer durante la temporada de vacaciones para disfrutar de las bendiciones, a continuación, dar a la basura antes de Lughnasadh torno a los rollos!

Los colores de Litha

El oro y el verde son dos de los colores más frecuentes de esta época del año. No sólo representan el sol y el bosque frondoso, pero que representan los colores de la Magia Fuego feérico. Otros acentos de color incluyen el mar verde y rojo (sobre todo cuando las rosas rojas se agregan al altar).

Incienso, hierbas y maderas

El incienso debe ser completa y robusta - rosa, violeta, el abeto y el cedro son buenos. Mandarina, el incienso y frangipani también funcionan.
Si quieres trabajar con las hierbas en este momento, hierba de San Juan es una de las más populares asociadas a Litha. También relacionadas con las vacaciones: albahaca, perejil, menta, tomillo, violeta, sangre de los dragones, helecho, verbena y lavanda.
Bosques de San Juan son el roble, el abeto, el muérdago, y el acebo.

Fuegos de medianoche

En lugar de nueve maderas sagradas, se encienden sólo de roble y abeto. Los incendios de mediados del verano fueron utilizados al igual que los balefires, en hexadecimal el ganado para la salud y la seguridad, para ahuyentar a las influencias nefastas y que también representaba el poder del sol en su cenit.

Una lista de dioses y diosas:

Gaia Madre Tierra
Lilith diosa de la sexualidad y la fertilidad
Astarte diosa de la fertilidad y la reproducción
Helios, el dios del sol
Ra, el dios egipcio del sol 
Dios egipcio Horus
Juno / Hera patrona del matrimonio
Dios romano Mercurio de la medicina
Lungus dios celta de la Selva y la medicina
Verde el hombre dios celta de las estaciones
Cernunnos dios celta de la Selva, la música, la fertilidad
Dios griego Apolo, además de ser el dios del sol, que también presidió la música, la medicina y la curación
Amaterasu sintoísta: la diosa "de la que toda la luz viene". Ella es muy querido por sus fieles, y los trata con cariño y compasión
Roble / Acebo Rey de Dios de la cosecha
Ishtar diosa del amor y la fertilidad.
Hator Diosa egipcipcíaca
Thor Dios del trueno interposición de tormentas y lluvias
Vesta guardián de la virginidad que rompió sus votos y concibió gemelos Rómulo y Remo, con el dios Ares
Afrodita, diosa del amor
Atenea diosa de la sabiduría y la guerra
Artemisa diosa de la caza
Isis Diosa de la agricultura


En este día santo celebramos a Dios, representado por el sol en todo su esplendor. Se celebra el solsticio de verano, cuando es el día más largo del año.
Pleno verano no es ni un festival de la fertilidad, ni un festival de la cosecha.
En este día, los ritos a menudo se centran en la protección para el hogar y la familia para el próximo año.
Se hacen ritos de adivinación, y se celebra la abundancia del rey del roble en su mejor momento de la vida.
Para aquellos que se encuentran identificados y cercanos a la energía de las hadas, es el momento ideal para estar en comunión con ellos. Es una tradición común para las brujas, salir en el crepúsculo a buscar las populares fairies en rodales de robles, fresnos y espinos.

3.27.2018

Los códigos, el tiempo

sando todo el tiempo incansablemente y de una vez diciéndomelo que no podré transferir a la realidad ninguno de esos pensamientos, a ver, cómo hacerlo? tomo un papel y un lápiz y observo la maravilla del alfabeto.
Esos dibujos ingeniosos que se quedan manchando la hoja (y para más maravilla estarán allí mientras el papel resista en vida, es decir, en esta realidad, que será muchísimo tiempo, casi seguro que más de lo que yo resista por aquí). Pero me quedo admirando esos surcos de color brillante, tal vez negro o gris oscuro... son una joya. Y el que venga, humano como yo, y pueda descifrar ese código, tendrá una idea, así sea remota, de lo que estaba sintiendo en una remota madrugada del año 2018.
He cumplido sesenta años dice la formalidad del tiempo. Eso es sesenta veces pasar por la misma cuenta de los días. Madrugada, mediodía, atardecer, noche. Eso por treinta más o menos. Y eso por sesenta. No es tan sencillo. Porque en cada uno de esos fragmentos con que se lleva la cuenta de lo que hemos codificado, se incluyen (y esta es la trampa o lo más importante), lo que aprendimos, lo que dejamos pasar, lo que nos gustó y disfrutamos y lo que será causa de nuestro bochorno y arrepentimiento por mucho tiempo.

Tiempo otra vez, ay, cómo nos gusta enredarnos. En fin. La memoria se queda y nos persigue, constituye nuestro rostro, lo que en verdad somos. Aprendimos un código para comunicarnos, pero hay otros, y otros grupos de humanos que se entienden a través de otros sonidos y cuidado ahí, que no son solo los sonidos y los recuerdos, sino la manera de decir y entender que algo está bien o no lo está. Pero la memoria no tiene idioma, quiero decir, las cosas que suceden en los lugares donde la gente usa alfabetos diferentes, suelen ser siempre las mismas. Vida, muerte, pérdidas o ganancias, aprendizajes, pequeñas miserias o glorias a la medida.

En cambio los animales son más sencillos. No necesitan escribir ni hablar complicado siquiera. Las plantas, que están vivas, tampoco escriben. La memoria, los alfabetos, las expresiones que usamos para no perder el hilo, para no perder lo que aprendimos o aprendieron nuestros abuelos y ahora es que lo estamos descifrando, todo eso debe ser bueno para algo. Debe servir para no tener miedo por lo menos.






10.02.2017

Gato y yo

Gato y yo fuimos hermanos en el pasado, 
Y más que hermanos
Fuimos como la imagen tras la ventana
la fotografía que nos devuelve 
Algo que parece ser, o que tal vez fue en algún momento
En otra parte. 
Gato solía acompañarme en mi cabeza, 
Detrás de los ojos, 
En mis recorridos artesanales
Por fingidas calles parisinas
Que no eran en Paris
Y ni siquiera en Europa
Pero igual nos deleitaba ese mareo incierto
La incertidumbre, diré mejor
De brincar elegantemente como si tuvieras sombrero 
aunque solo de pelambre gris se tratase. 

Ya se fue ese tiempo.
Cerré la puerta de mi casa y me quedé del lado de adentro.
Ahora, aunque nada de eso exista, nadie podrá decirme que no hubo gato o que no estuvimos rondándonos 
En otro lugar, hace muchísimo tiempo.