9.04.2017

Las Nubes



Nos acostamos de espaldas en el piso de cemento. Era una tarde de verano, casi inmóvil, no se escuchaba un solo rumor. Las hojas de los árboles se batían suavemente, en armonía perfecta.  
Durante horas estuvimos viendo el cielo altísimo y las nubes que corrían una tras otra con la brisa leve.
Pensé otra vez que el cielo era el océano, y las nubes, las olas que se repetían idénticas una tras la otra, como el tiempo que no importa si existe o es una invención.  
El vértigo me atrapó y lo recibí con gozo. Era agradable sentirse caer hacia arriba, hacia lo insondable. Estaba por fin en esa playa serena, donde nada ocurría. No podía haber nada mejor o peor, sólo estar en ese lugar, caminando en la arena, hundiendo apenas los pies en la orilla húmeda, dibujando mis huellas.
De vez en cuando una sirena me llamaba desde lo lejos y yo le respondía, alegre como una niña pequeña.






6.12.2017

Los tesoros

Ya para qué. Así llaves, billetes de otros países, hasta un magnífico chandal que nunca estrenaste. Quién sabe dónde estarías ahora si hubieses cambiado un ápice algunas de las cosas que hiciste, que soñaste, que deseaste hacer y dejaste que pasara el momento. En un tiempo sí, tenías que salir de tu casa a como diera lugar y caminar por cualquier parte, buscando nunca supiste qué. Y cómo te ayudó Dios. Nunca tuviste una experiencia mala, y si la tuviste ya no lo recuerdas, lo que es igual. 

Ahora andas igualmente tanteando como una ciega. Te metes por calles desconocidas, que pronto adquieren un color, un aroma, algo que está justo detrás de ti y percibes como remoto, en algún lugar del pasado estuviste ciertamente en esta acera, sobre estos adoquines, tal vez eras muy niña, siempre con ganas de encontrar esa cosa que nunca supiste qué era, lo que sí sabías es que era magnífica, única, sólo para ti. Si acaso era pequeña la meterías en un bolsillo sin que nadie lo notase, y al llegar a tu casa, o por lo menos debajo de unas tablas, bajo techo, la sacarías del bolsillo para revisar su brillo, su textura, su color. Seguramente era algo perdurable. 
Y si era algo muy grande, lo arrastrarías haciéndote la distraída, hasta algún escondite seguro. Luego, de noche, a lo mejor en sueños, volverías a detallar su perfil, sus valores únicos, y volverías a taparlo de la vista de otros, no sea que te lo roben. Algo realmente valioso.

Por qué no compartirlo? Que es solo para ti? Bueno, si es tuyo puedes decidir que otros también se beneficien de su valor. Unos minutos regalados de sonrisa y gusto valen la pena, ver una cara, mejor si es querida, iluminada por los rayos preciosos de algo secreto, tal vez eso sea más valioso que cualquier cosa que esté bajo tierra. 

Los tesoros. Esos eran materia de guardar cuando no habías aprendido, luego quisiste que todos tuvieran una parte, porque cuanto más dabas, más grande era lo que te llegaba, no lo hacías por avaricia, es decir, no es la avaricia de antes, la de las cosas, es la avaricia de los sentidos, de los recuerdos, de soñar, de imaginar cosas, pensar en cosas mientras vas caminando por esa calle ciega, que a alguna parte tendrá que ir.



  

2.18.2017

Acá estoy

Acá estoy, trasnochada pero sin poder dormir. Como me he tomado dos millones de tazas de café en estos días, creo que la cafeína es acumulativa y por más que me acuesto y apago la luz no logro dormirme. Terminé el libro esta tarde. Un coñazo. Mañana iremos a la imprenta a llevarlo. Como siempre, estoy aterrada. Desde que era una niña esta sensación no me abandona y es en todos los ámbitos. Siempre estoy esperando que se descubra que no soy lo que los demás creen. 






Que si sacaste ese libro en tiempo récord, bah si, pero no creas, no fue tanto. Que si te quedó muy bien este postre. No, no, la receta original tiene más canela. Que qué bien que bajaste dos kilos. Pero todavía me faltan otros. 
Te ves bien. ¿Desde cuando no te revisas los lentes?
Y así infinitamente. De modo que mañana llevaremos este libro, pero seguro cuando lo editen caerán miles de demandas porque el libro es una porquería. Divorcio y pérdida de la custodia de las niñas. Nadie me acepta en su casa porque les doy vergüenza. Estoy rodando tierra y sin casa.
Por fin alguien buena gente me acepta de empleada en una charcutería. Haciendo sandwiches pero duro solo una semana porque no soy lo suficientemente rápida. 
Toda esta lista de temores sé que es compartida por mucha gente, claro, no exactamente así, pero es por el estilo de cosas. Es divertido. Me divierto creando situaciones extremas, todo me da miedo, todo es una preocupación.... ya, ya... acude a mi la voz suave de mi abuelo que está tan remoto en la distancia. Eso sí. Creo que el tiempo se va llevando lejos, muy lejos las cosas que alguna vez estuvieron tan cerca. Mi remoto abuelo era maquinista, que es decir, chofer de locomotora. Un gran oficio. Era un hombre calmado, sabio. No se preocupaba nunca por nada. Usaba un traje y un sombrero gris. Cuando lo conocí ya estaba jubilado. Se sentaba a tocar la guitarra en una salita preciosa que tenía en su casa. La casa de mi abuela, volveré a hablar de eso en otra parte. Mi abuelo se recogía los pantalones al sentarse, para que no se le marcaran las rodillas. Cuando uno se preocupaba por algo decía que había muy poco de qué preocuparse realmente. Una cosa a la vez, como los borrachos. Bueno, esto no lo decía mi abuelo, lo digo yo, pero igual es la verdad.




 

12.29.2016

Ya llegaron los cuervos (original en español y tres versiones en inglés)



Ya llegaron los cuervos. Se lanzan en picada sobre los tendidos eléctricos y allí se quedan un rato, mirando el paisaje helado de mi calle.
Mientras camino y veo el cielo altísimo y limpio, nada se mueve en la desolación del invierno.
La tierra ha girado otra vez y completa su ciclo interminable. Ahora sol, ahora noche.
Nos toca ver el tiempo del recogimiento, la tregua. Muchos pequeños animales morirán con la estación de las heladas. Otros, los que tengan alas, se irán lejos.

Nosotros hemos reunido algunas ramas secas para calentar una fogata. Como acostumbramos hacer desde hace siglos, nos sentaremos en círculo y esperaremos. Cantaremos una canción que hable de lo hermosa que es la vida.

Realmente lo es. El fuego aviva el recuerdo y nos ayuda a imaginar que vendrá el sol otra vez y que mientras tanto debemos alimentar nuestra esperanza,  tejer coloridas cobijas, hacer nudos de buenos augurios entrelazados, crear sueños fantásticos, ahora luz, ahora oscuridad.

Recuerdas el invierno anterior? Subimos al puente y desde allí vimos el río congelado. Nada podía ser más sublime ni más conmovedor que la vida detenida en apariencia.

Ven, pon en esta cazuela las nueces que encontraste al pie del árbol. Yo añadiré miel y avena, olorosas especias que guardé a la sombra durante el verano. Celebraremos la espera como lo hemos hecho desde siempre, desde que éramos otros, cobijados por la bendición de estar vivos.





Primera versión en inglés. Por Rina Ferrarelli


The crows are here, they plunge bad-tempered on the electric wires and stay for a spell, staring at my street´s frozen landscape.
While I walk and look at the sky so high and clean, nothing moves in the desolation of winter.
The earth has turned again, completing its interminable cycle. Now sun, now night. It´s up to us to see the time of the harvest, the truce. Many small animals will die in the season of frost, others, those have wings, will go far away.

We have gathered a few dry branches to get a bonfire going. And as we have done for centuries, we´ll sit in a circle and wait. We´ll sing a song that says how beautiful life is.

It truly is. The fire enlivens the memory and helps us imagine that the sun will return again and that in the meantime we need to feed our hopes, weave colorful blankets, make interlaced knots of good wishes, create fantastic dreams, now light, now dark.

Do you remember last winter? We went up to the bridge and from there we saw the river iced cover. Nothing can be more sublime nor more moving than life apparently frozen.

Come, put join this pan the walnuts that you found at the foot of the tree. I will add honey and oats, fragrant kinds that I keep in the shade during summer. We´ll celebrate the civil as we have done since always, since we were others, protected by the blessing of being alive.





Segunda versión en inglés. Por Javier Domínguez

The ravens have arrived, plunged on the electrics lines, and there they stay for a while, looking at the frozen landscape of my street.
As I walk and see the sky very  high and clean, nothing moves in the desolation of winter.

The earth has spun again and completes its endless cycle. Now sun, now night. We have to see the time of reflection, the truce. Many small animals will die with the frost season. Others, those with wings, will go far.

We have gathered some dry branches to heat a campfire. As we have been accustomed to do for centuries, we will sit in a circle and wait. We will sing a song that speaks about how beautiful life is.

It  really is. Fire enlivens the memory and helps us to imagine that the sun will come again and in the meantime we must feed our hope, weave colorful blankets, make knots of intertwined food omens, create fantastics dreams, now light, now darkness.

Do you remember last winter? We climbed the bridge and from there we saw the frozen river. Nothing could be more sublime or more poignant than life apparently stopped.

Come, punt in the pot the nuts you found  at the foot of the tree. I will add honey and oats, fragrant spices that I keep in the shade during the summer. We will celebrate the waiting as we have always done since we were others, sheltered by the blessing of being alive.



Tercera versión en inglés. Por Mariana Centeno

The crows have arrived. They dive into the overhead wires and stay there for a while, staring of the frozen landscape that is my street.

As I walk down, I see the clear sky up high, nothing moves in this winter desolation.
Earth was turned once again and completes its endless cycle. Sun and then nighttime.  We get to witness this time of retreat, the truce. Many small animals will perish during the coldest season. Others, the ones with wings, will fly far away.

We have gathered some dry branches and sticks to build a fire. We gather in a circle and wait, like we´ve been doing for centuries. We'll sing a song that talks about how beautiful life is.


It really is beautiful. The fire lights up the memory and it helps us imagine the sun coming back. In the meantime, we have to nourish our hope, we have to weave  colorful blankets, intertwine good fortune knots, create fantastics dreams, some with light, some with darkness.


Do you remember the last winter? We went to the bridge and stared at the frozen river below.

Nothing could be more sublime, more moving than a living thing that's stagnant in appearance.

Come ant trow in the pot the nuts you found under the tree. I'll add some honey and oatmeal, fragrant spices that I keep in the shade during the summer. We will celebrate the wait, like we have always done, since we were others, sheltered under the blessing of being alive.








11.12.2016

Algunas anotaciones sobre YULE, el solsticio de invierno

Un año son trescientos sesenta y cinco días en que la tierra demora en hacer su órbita alrededor del sol. Un día es el paso de la luz a la oscuridad, doce horas cada una. Una hora son sesenta minutos. Todos estos cálculos son meras fórmulas humanas para codificar el tiempo,que también es un invento humano para contabilizar las acciones y las experiencias que vivimos en el lapso que dura nuestro cuerpo en vida, quiere decir, en sus funciones vitales, con sus órganos haciendo sus actividades de deglución, circulación, etcétera. A lo largo del año la posición del sol, vista desde la tierra, se mueve hacia el Norte o hacia el Sur. La existencia de los solsticios está provocada por la inclinación axial del eje de la tierra.
Los solsticios son aquellos momentos del año en los que el sol alcanza su máxima posición meridional o boreal con respecto al ecuador terrestre, es decir, una máxima inclinación norte (+23º
 con 27´) y máxima declinación sur (-23º con 27´).
Por ejemplo, el 21 de junio, el solsticio de verano del hemisferio Norte alcanza el cenit al mediodía sobre el Trópico de Cáncer y el 21 de diciembre, en el solsticio de invierno, el sol alcanza el cenit al medio día sobre el Trópico de Capricornio.
En los días de solsticio, la longitud del día y la altura del sol al mediodía son máximas (en el solsticio de verano) y mínimas, en el solsticio de invierno, comparadas con cualquier otro día del año. En la mayoría de las culturas antiguas se celebraban festivales conmemorativos de los solsticios.



Las fechas de los solsticios son idénticas al paso astronómico de la primavera al verano y del otoño al invierno en zonas templadas. Las fechas del solsticio de invierno y del solsticio de verano están intercambiadas para ambos hemisferios.

21 de diciembre Solsticio de Invierno

Durante el solsticio de invierno, en torno al 21 de diciembre en el hemisferio norte, tienen lugar la noche más larga y el día más corto del año, en este momento el sol se encuentra a un poco más de veintitrés grados sur, situado exactamente sobre el trópico de Capricornio, originando este cenit de las  horas de oscuridad. Para los paganos se celebra la festividad de Yule, nombre de origen nórdico. YUL significa "rueda" aunque para la tradición Caledonia la fiesta recibe el nombre de Alban Arthan.

Para los celtas, tan ligados a los cambios y ritmos de la naturaleza, el solsticio de invierno celebraba el nuevo resurgir de la luz y el declive de la oscuridad. La fiesta se prolongaba durante varios días.
Durante Yule ocurre el alumbramiento del nuevo dios del sol, fruto de la unión de la diosa doncella y su consorte durante el pasado Beltaine, el 1º de mayo. El nuevo dios crecerá y se hará fuerte, convirtiéndose entonces en consorte de la diosa para comenzar un nuevo ciclo. Este nacimiento pone de manifiesto la perfección del universo, el equilibrio existente entre luz y oscuridad y es un símbolo de esperanza que nos ayuda a comprender que tras cada fin siempre hay un comienzo.

Yule se celebra el 21 de diciembre y es cuando la mitad oscura del año se separa de la mitad de luz, que comienza la siguiente mañana al amanecer. El sol  se eleva un poco más alto y se queda un poco más en el cielo cada día. Esta es la noche más larga del año, la mayoría de la celebración era para los ancestros que esperaban el renacimiento del rey roble, el dio sol, el creador de la vida que calentaba la tierra helada y hacía criar las semillas protegidas durante el otoño y el invierno en sus entrañas.

Las deidades de Yule son todos los dioses solares, las diosas madre y la diosa triple. Los más conocidos son Dagda y Brigid, la hija de Dagda. Brighid les enseñó a los formadores el arte de encender el fuego y los secretos para trabajar el metal. La flama de Brigid, como la flama de la nueva vida, atraviesa la oscuridad del espíritu y de la mente, mientras que el caldero de Dagda asegura que la naturaleza siempre provea para todos los niños.

La fiesta cristiana

Durante el siglo IV, el Papa Julio I decidió superponer la celebración de la navidad cristiana a los antiguos ritos del solsticio para facilitar el tránsito de la antigua religión al cristianismo. Por este motivo es que la navidad, antes sin fecha de celebración determinada, se instauró el 25 de diciembre. Debido a ello, muchas de las tradiciones normalmente asociadas a la navidad tienen sus raíces en los ritos de Yule, como por ejemplo decorar un árbol o intercambiar regalos.

Los colores tradicionales de Yule son el plateado, el dorado, el blanco y el rojo y verde.
Algunas otras tradiciones son fabricar guirnaldas con ramas de pino y colgarlas en las puertas de entrada a la casa, y colocar velas y luces para iluminar toda la casa.
No debemos olvidarnos de ofrecer algo a cambio de lo que la vida nos ha dado hasta ahora.

Símbolos de Yule

Cactus de navidad, acabo. Laurel, pino, roble, salvia.
Comidas: frutas, neuves, pavo horneado, té de jengibre.
Inciensos: pino, cedro y canela.
Colores: rojo, verde, dorado, plateado, amarillo, anaranjado.
Piedras: rubíes, esmeraldas, diamantes, granates.
Rituales para la paz, la armonía, el amor y la felicidad.
Deidades: Brighid, Demeter, Isis, Diana, Gaea, Apolo, Ra, Odín, Lugh, el rey roble, el hombre verde, el divino niño, Mabón.

10.06.2015

Shiharu Shiota y La Fábrica de Colchones



Cerca de mi casa, en la esquina de esta calle, hay un museo fascinante. Se llama The Mattress Factory (La fábrica de colchones) en razón de que antiguamente allí había una de estas fábricas. Ahora es un edificio con escaleras de incendio y cuando uno va caminando por la calle, puede estar el tiempo muy bueno, pero al pasar frente a Matress Factoty se inicia una ventolera. Uno mira hacia arriba y el aire se cuela por todos los orificios de la torre, como si fuera una flauta. Es extraño que no suene.

He ido varias veces, me atrae bastante su tono fantasmal, la intención de las exposiciones que allí se pueden ver es siempre así, sugerente de algo no específico, uno tiene que terminar la frase, la imagen, la materia, lo que sea que se encuentre allí. Por ejemplo, desde hace años hay una instalación permanente que es sólo una sala en total oscuridad. No hay modo de ver absolutamente nada. Al entrar es normal que uno sienta aprensión, estira los brazos, se choca con unas barandas que ayudan a no sentir que está uno cayendo al abismo. Se pueden palpar dos sillas, te sientas y esperas. Al rato tu imaginación irá recobrando formas, destellos, sientes que hay una distancia infinita hacia adelante, hacia abajo, hacia arriba. Puedes experimentar lo que quieras. El vacío, el silencio, la oscuridad te permiten correr hacia donde sea.
Fui varias veces, la sensación de infinito era ya una rutina,  una de estas veces alguien que estaba conmigo encendió una luz por unos segundos. Lo que vimos fugazmente, fue una pared blanca frente a nosotros. El infinito estaba en nuestra imaginación, como suele ocurrir.





En otro pabellón, este es una casa recién adquirida por el museo y queda justo al lado, está una exposición de la artista japonesa Shiharu Shiota. Son habitaciones, la casa entera, cubierta de un entrecruzado de lana, hilos de lana negra enmarañados por todos los rincones, en el aire, en el piso y en el techo. Las marañas a veces escogen un rincón para extenderse al resto de la casa. La casa es toda de madera y cruje por todas partes. Hay objetos que pueden verse a través de las marañas y éstas cubren también las ventanas y parte de las puertas. Me siento fascinada. Es la materialización del pensamiento. Vivo, vivimos, porque siento que no estoy sola en esto, en un espacio exactamente como ése, pero no se ven los entrecruzados de la lana porque están detrás de mis ojos. Son la memoria, los pensamientos constantes, los recuerdos, las reflexiones, en todo lo que pienso y siento ante cualquier momento por el que pase, aun el más trivial, siempre la maraña me rodea. Pueden ser los sueños también, los significados de la memoria, que es, al final, todo lo que somos.




Hay un grupo de baúles comidos por el polvo en un rincón. Están cerrados y cubiertos de maraña. Hay un vestido de novia que cuelga del techo, detrás de la lana, así están también nuestros vestidos queridos, nuestros objetos de la niñez, incluso la imagen de grandes espacios como parques, circos, teatros, la casa de la abuela, jardines interminables. Si la artista contase con más espacio haría también algo así en territorios interminables. Pero volvemos al principio. La vastedad está en nuestra memoria. Es suficiente con una muestra que nos dé las alas que necesitamos. El entramado lo ocupará todo, ahora conscientemente.