11.12.2016

Algunas anotaciones sobre YULE, el solsticio de invierno

Un año son trescientos sesenta y cinco días en que la tierra demora en hacer su órbita alrededor del sol. Un día es el paso de la luz a la oscuridad, doce horas cada una. Una hora son sesenta minutos. Todos estos cálculos son meras fórmulas humanas para codificar el tiempo,que también es un invento humano para contabilizar las acciones y las experiencias que vivimos en el lapso que dura nuestro cuerpo en vida, quiere decir, en sus funciones vitales, con sus órganos haciendo sus actividades de deglución, circulación, etcétera. A lo largo del año la posición del sol, vista desde la tierra, se mueve hacia el Norte o hacia el Sur. La existencia de los solsticios está provocada por la inclinación axial del eje de la tierra.
Los solsticios son aquellos momentos del año en los que el sol alcanza su máxima posición meridional o boreal con respecto al ecuador terrestre, es decir, una máxima inclinación norte (+23º
 con 27´) y máxima declinación sur (-23º con 27´).
Por ejemplo, el 21 de junio, el solsticio de verano del hemisferio Norte alcanza el cenit al mediodía sobre el Trópico de Cáncer y el 21 de diciembre, en el solsticio de invierno, el sol alcanza el cenit al medio día sobre el Trópico de Capricornio.
En los días de solsticio, la longitud del día y la altura del sol al mediodía son máximas (en el solsticio de verano) y mínimas, en el solsticio de invierno, comparadas con cualquier otro día del año. En la mayoría de las culturas antiguas se celebraban festivales conmemorativos de los solsticios.



Las fechas de los solsticios son idénticas al paso astronómico de la primavera al verano y del otoño al invierno en zonas templadas. Las fechas del solsticio de invierno y del solsticio de verano están intercambiadas para ambos hemisferios.

21 de diciembre Solsticio de Invierno

Durante el solsticio de invierno, en torno al 21 de diciembre en el hemisferio norte, tienen lugar la noche más larga y el día más corto del año, en este momento el sol se encuentra a un poco más de veintitrés grados sur, situado exactamente sobre el trópico de Capricornio, originando este cenit de las  horas de oscuridad. Para los paganos se celebra la festividad de Yule, nombre de origen nórdico. YUL significa "rueda" aunque para la tradición Caledonia la fiesta recibe el nombre de Alban Arthan.

Para los celtas, tan ligados a los cambios y ritmos de la naturaleza, el solsticio de invierno celebraba el nuevo resurgir de la luz y el declive de la oscuridad. La fiesta se prolongaba durante varios días.
Durante Yule ocurre el alumbramiento del nuevo dios del sol, fruto de la unión de la diosa doncella y su consorte durante el pasado Beltaine, el 1º de mayo. El nuevo dios crecerá y se hará fuerte, convirtiéndose entonces en consorte de la diosa para comenzar un nuevo ciclo. Este nacimiento pone de manifiesto la perfección del universo, el equilibrio existente entre luz y oscuridad y es un símbolo de esperanza que nos ayuda a comprender que tras cada fin siempre hay un comienzo.

Yule se celebra el 21 de diciembre y es cuando la mitad oscura del año se separa de la mitad de luz, que comienza la siguiente mañana al amanecer. El sol  se eleva un poco más alto y se queda un poco más en el cielo cada día. Esta es la noche más larga del año, la mayoría de la celebración era para los ancestros que esperaban el renacimiento del rey roble, el dio sol, el creador de la vida que calentaba la tierra helada y hacía criar las semillas protegidas durante el otoño y el invierno en sus entrañas.

Las deidades de Yule son todos los dioses solares, las diosas madre y la diosa triple. Los más conocidos son Dagda y Brigid, la hija de Dagda. Brighid les enseñó a los formadores el arte de encender el fuego y los secretos para trabajar el metal. La flama de Brigid, como la flama de la nueva vida, atraviesa la oscuridad del espíritu y de la mente, mientras que el caldero de Dagda asegura que la naturaleza siempre provea para todos los niños.

La fiesta cristiana

Durante el siglo IV, el Papa Julio I decidió superponer la celebración de la navidad cristiana a los antiguos ritos del solsticio para facilitar el tránsito de la antigua religión al cristianismo. Por este motivo es que la navidad, antes sin fecha de celebración determinada, se instauró el 25 de diciembre. Debido a ello, muchas de las tradiciones normalmente asociadas a la navidad tienen sus raíces en los ritos de Yule, como por ejemplo decorar un árbol o intercambiar regalos.

Los colores tradicionales de Yule son el plateado, el dorado, el blanco y el rojo y verde.
Algunas otras tradiciones son fabricar guirnaldas con ramas de pino y colgarlas en las puertas de entrada a la casa, y colocar velas y luces para iluminar toda la casa.
No debemos olvidarnos de ofrecer algo a cambio de lo que la vida nos ha dado hasta ahora.

Símbolos de Yule

Cactus de navidad, acabo. Laurel, pino, roble, salvia.
Comidas: frutas, neuves, pavo horneado, té de jengibre.
Inciensos: pino, cedro y canela.
Colores: rojo, verde, dorado, plateado, amarillo, anaranjado.
Piedras: rubíes, esmeraldas, diamantes, granates.
Rituales para la paz, la armonía, el amor y la felicidad.
Deidades: Brighid, Demeter, Isis, Diana, Gaea, Apolo, Ra, Odín, Lugh, el rey roble, el hombre verde, el divino niño, Mabón.

10.06.2015

Shiharu Shiota y La Fábrica de Colchones



Cerca de mi casa, en la esquina de esta calle, hay un museo fascinante. Se llama The Mattress Factory (La fábrica de colchones) en razón de que antiguamente allí había una de estas fábricas. Ahora es un edificio con escaleras de incendio y cuando uno va caminando por la calle, puede estar el tiempo muy bueno, pero al pasar frente a Matress Factoty se inicia una ventolera. Uno mira hacia arriba y el aire se cuela por todos los orificios de la torre, como si fuera una flauta. Es extraño que no suene.

He ido varias veces, me atrae bastante su tono fantasmal, la intención de las exposiciones que allí se pueden ver es siempre así, sugerente de algo no específico, uno tiene que terminar la frase, la imagen, la materia, lo que sea que se encuentre allí. Por ejemplo, desde hace años hay una instalación permanente que es sólo una sala en total oscuridad. No hay modo de ver absolutamente nada. Al entrar es normal que uno sienta aprensión, estira los brazos, se choca con unas barandas que ayudan a no sentir que está uno cayendo al abismo. Se pueden palpar dos sillas, te sientas y esperas. Al rato tu imaginación irá recobrando formas, destellos, sientes que hay una distancia infinita hacia adelante, hacia abajo, hacia arriba. Puedes experimentar lo que quieras. El vacío, el silencio, la oscuridad te permiten correr hacia donde sea.
Fui varias veces, la sensación de infinito era ya una rutina,  una de estas veces alguien que estaba conmigo encendió una luz por unos segundos. Lo que vimos fugazmente, fue una pared blanca frente a nosotros. El infinito estaba en nuestra imaginación, como suele ocurrir.





En otro pabellón, este es una casa recién adquirida por el museo y queda justo al lado, está una exposición de la artista japonesa Shiharu Shiota. Son habitaciones, la casa entera, cubierta de un entrecruzado de lana, hilos de lana negra enmarañados por todos los rincones, en el aire, en el piso y en el techo. Las marañas a veces escogen un rincón para extenderse al resto de la casa. La casa es toda de madera y cruje por todas partes. Hay objetos que pueden verse a través de las marañas y éstas cubren también las ventanas y parte de las puertas. Me siento fascinada. Es la materialización del pensamiento. Vivo, vivimos, porque siento que no estoy sola en esto, en un espacio exactamente como ése, pero no se ven los entrecruzados de la lana porque están detrás de mis ojos. Son la memoria, los pensamientos constantes, los recuerdos, las reflexiones, en todo lo que pienso y siento ante cualquier momento por el que pase, aun el más trivial, siempre la maraña me rodea. Pueden ser los sueños también, los significados de la memoria, que es, al final, todo lo que somos.




Hay un grupo de baúles comidos por el polvo en un rincón. Están cerrados y cubiertos de maraña. Hay un vestido de novia que cuelga del techo, detrás de la lana, así están también nuestros vestidos queridos, nuestros objetos de la niñez, incluso la imagen de grandes espacios como parques, circos, teatros, la casa de la abuela, jardines interminables. Si la artista contase con más espacio haría también algo así en territorios interminables. Pero volvemos al principio. La vastedad está en nuestra memoria. Es suficiente con una muestra que nos dé las alas que necesitamos. El entramado lo ocupará todo, ahora conscientemente.




2.09.2015

Como esta tarde

Como esta tarde tengo que encontrarme con Cecilio en la torre, aprovecharé el permiso de prisión para enviarte este mensaje urgente. En realidad, sólo quería explicarte por qué anoche, entre sueños, te dije que me ahogaba.
Tú te asustaste como siempre, encendiste la luz, me trajiste agua, y no entendiste nada, como siempre. Es que me habías sacado en medio de la noche, aún envuelta en el caracol del sueño, y me habías llevado a caminar por una calle llena de brotes. Como siempre que estoy cercana a los brotes, me sentía a punto de algo extraordinario. Digamos, explotar en un montón de plumas, por ejemplo. Y mucho más porque me habías vestido con un zapato blanco y el otro amarillo.
Cuando te sonreí y te los mostré, levantando en el aire los dos pies al mismo tiempo, tú me dijiste lleno de tristeza, que se trataba de un error y que debíamos regresar muy rápido a tu cuarto.
Entonces fue que me caí. Ya la madrugada, los brotes y los zapatos habían desaparecido, y sólo me encontraba rodeada de frutos marrones y espinudos. Por eso te grité que me ahogaba.

Ahora, aunque tú te hayas reído diciendo que nada tiene importancia ya que sólo se trata de un sueño, yo quiero preguntarte algo que no ha dejado de atormentarme en todo el día: ¿por qué me diste agua cuando supiste que me estaba ahogando?




De "En caso de que todo falle" (Eclepsidra, 1997)


12.14.2014

Pez Girasol

Vienes de la noche, desde el medio del sueño, dices ser el pez  girasol que emerge mostrando una cola de arena, la punta de la aleta, que también es un pétalo, que también es una hoja.
Vienes desde el otro extremo del cuarto, que en la madrugada es un espacio infinito, un desierto como nunca, la desolación completa, la resolana de los párpados cerrados, las sábanas superpuestas que son puertas sólidas cerradas a la otra realidad, la que viene del sueño, girando en miles de imágenes superpuestas, mientras dices ser el pez girasol que está enterrado en la arena del jardín, entre la tierra revuelta que espera semillas, humedecida para que estalle en un espinar de hojas.
Ya no importa lo que estuvo escondido detrás de esas puertas de la memoria, ya no existe. Si las abres por fin, no habrá nada oculto, así que nada podrá herirte.
Y mañana cuando amanezca rezaremos a las olas del patio, a las que pasan por encima de nuestras cabezas, muy arriba, arriadas por el viento, las que se van nadando volteadas al revés, te veré esconderte nadando, huir entre las nubes, pez girasol, hasta la resolana, hasta los ojos cerrados, hasta nunca jamás.







SUNFLOWER FISH

You come from the night, in the middle of sleep, you say you’re a sunflower fish that emerges displaying a tail of sand, the tip of the fin, which is also a petal, which is also a leaf.

You come from the other side of the room, which at dawn is an infinite space, a desert like you’ve never seen before, complete desolation, the glare of closed eyelids, the sheets are superimposed solid doors closed to that other reality, the one that comes from sleep, turning in thousands of superimposed images, while you say you’re the sunflower fish buried in the sand in the back yard, amid the tilled dirt waiting for seeds, dampened so it’ll explode in a thicket of leaves.
It doesn’t matter anymore what was hidden behind those doors of memory, it doesn’t exist. If you finally open them, there’ll be nothing hidden, so nothing will be able to hurt you.


And tomorrow when the sun rises we’ll pray the waves in the patio, to the ones that pass over our heads, very high up there, lowered by the wind, the ones swimming backwards, fleeing through the clouds, sunflower fish, until the glare of the sun, until eyes closed, until never again.

Trad. Guillermo Parra
www.venepoetics.blogspot.com

12.13.2014

Nos gustaba



Nos gustaba mirar hacia la noche desde la ventana.
Era una ventana que daba al valle de la ciudad y se veía una multitud de luces encendidas o apagadas.
Tú decías que detrás de esas luces estaba la vida, que había gente amando y muriendo, odiando y naciendo. 
Lo sé. No era necesario asomarse a la ventana para entender que había gente en la ciudad que vivía a diario sus tragedias y su intrascendencia. Nosotros nada podíamos hacer, por más que nos empeñáramos cada noche en mirar por la ventana, en repetirnos que había una multitud de vidas en esa oscuridad; ni siquiera supimos comprender el momento, la minuciosa casualidad que se tejía en el mundo para permitirnos hacer eso, simplemente estar reunidos y mirar hacia la noche, un día cualquiera, desde una ventana cualquiera, en una ciudad anónima.





WE LIKED

We liked watching the night from the window.
It was a window that opened to the city’s valley and you could see a multitude of lights shinning or turned off.
You were saying behind those lights there was life, people were loving and dying, hating and being born.

I know. I didn’t need to lean out the window to understand there were people in the city who lived their tragedies and their unimportance each day. There was nothing we could do, no matter how much we insisted on staring out the window every night, and repeating to ourselves there were a multitude of lives in the darkness; we couldn’t even understand the moment, the close coincidence threaded in the world allowing us to do that, simply sit together and watch the night, on no particular day, at any window, in an anonymous city.


Trad. Guillermo Parra
www.venepoetics.blogspot.com 







Juan Liscano (Enero, 2001)


El murmullo del agua corriendo entre las piedras.
El patio solariego, con su mecedora, sus pinturas a medio terminar, sus muñequitos de barro o de madera.
El sofá de la sala con una cobija tejida en vivos colores.
La ventana en ángulo, justo en la cocina recién fregada, todo tranquilo y dispuesto para la siesta.
El olor de las sábanas planchadas, dobladas y guardadas con una pastilla de alcanfor, un ramito de lavanda o una astilla de canela.
Un arcón antiguo, caballito balancín, la mesa de la cena, una jaula dormida en la ventana.
La tabla del medio con vasos a medio vaciar. Aquellas palabras que decían de una juventud desbocada,
De un amor hasta la muerte, de un pensar, de un pensar
El libro que quedó abierto para siempre. Cuadros, tarjetas postales, cartas, fotografías, música, recortes de prensa
Todo tiene un rostro, una voz que me habla desde adentro y que me dice adiós, nunca, ya no más.





JUAN LISCANO
(January, 2001)

The water’s murmur rushing through the rocks.
The sunny patio, with its rocking chair, its half-finished paintings, its wooden or clay figurines.
The living room sofa with a blanket woven in vivid colors.
The angled window, right by the just-cleaned kitchen, everything calm and ready for a nap.
The smell of the sheets ironed, folded and put away with camphor tablets, a branch of lavender or a cinnamon clove.
An ancient chest, a hobby horse, the dinning room table, a cage sleeping on the windowsill.
The board in the middle with the half empty glasses.
Those words that spoke of a loosed youth.
Of a love until death, of a thought, of a thought
The book that was left open forever.
Paintings, postcards, letters, photographs, music, newspaper clippings
Everything has a face, a voice that speaks to me from inside and tells me goodbye, never, no more.



Trad. Guillermo Parra
www.venepoetics.blogspot.com