3.25.2013

En los árboles

En los árboles. El Ultimo de la Fila


Una canción.  Esta habla de las cartas, las que uno recibe agradecido, las que uno envía, un poco avergonzado. Toda la vida he amado recibir cartas y el universo que rodea a este hecho. Convoca recuerdos, imaginaciones, tal vez personas que sólo existen en nuestra imaginación, pero responden en papel y a veces dicen cosas muy señaladas, como los sueños.

1.13.2013

Proyecto para un sueño

Soñaré que encontramos una casa encantadora, abandonada, sucia, llena de luz entrando por las grietas de las paredes. Es una casa eterna. En la sala quizás haya un piano medio quemado y un sinnúmero de calendarios ilustrados con dibujos eróticos de Picasso. La cocina estará  hasta el techo de cunas vacías y habrá también, seguramente, una bodega subterránea con frascos de medicamentos, cremas de menta y vaporizadores para asmáticos. En la pared, una estantería con animales disecados y  otros elementos biológicos en formol. Me atrae uno de estos animales, es verde y transparente como una botella. La muchacha lo pone en el suelo y el animal comienza  a moverse. No puedo recordar lo que esto significa, pero con seguridad un destino terrible nos espera. Hacemos cita para encontrarnos en la casa a la media noche.

Regreso a la hora convenida, la casa está rodeada de un resplandor verde. En el jardín descubrimos unos insectos babosos. Comprendo que la casa está infestada y que sólo podremos salvarla quemando los insectos en una gran hoguera  en la terraza. Salgo a buscar ramas y alcohol isopropílico en medio de la noche. Cuando regreso, varias horas después, los insectos se han convertido en animales furiosos y salen por cientos mostrándome los dientes. Trato de volar apoyándome en una tabla a modo de planeador, pero sólo consigo no estrellarme.

Encuentro a la muchacha en el piso, pálida, rodeada de animales verdes. Me mira con rojos enrojecidos y me habla en un dialecto bestial. Los perros gritan y  me persiguen corriendo hasta la puerta de la casa, donde alcanzan a morderme en una pierna.

Deambulo cojeando en la madrugada. Ni siquiera puedo dar aviso, pues mi lenguaje se ha convertido en unos signos incomprensibles. Mi amiga habrá muerto, sin duda. La madrugada es verde, como una botella.

11.03.2012

A la sospecha de que el tiempo



A la sospecha de que el tiempo no es lineal, debió sumarse la observación de todo lo que nos rodea, empezando por los planetas. Los astros en el cielo son esféricos, y de las formas de la naturaleza ninguna hay que sea plana, recta o en ángulo perfecto, salvo que sea muy grande y no le veamos los límites. Habrá habido alguien que se haya detenido a ver los ciclos del tiempo. Se repiten similares una y otra vez. Las manzanas rompen la flor y engordan invariablemente en el verano. Los animales y otros seres de la tierra lo saben y cavan sus refugios en cuanto se anuncia el otoño. Viene otro ciclo de oscuridad y frío, desolación y decrepitud. Sólo los cuervos se atreven a hacer sus nidos entre la nieve y sin embargo, hay tanta belleza en ese desolado paisaje del invierno. Pero ya sabemos,  nada es definitivo y la primavera en algún momento vendrá a socorrernos.
He dicho que todo se repite similar una y otra vez. Similar no es idéntico y esto completa la maravilla. No es el tiempo circular entonces sino más bien espiralado. Parece que va en círculos hacia adelante, imitando la forma geométrica más perfecta. De modo que todo viene otra vez pero diferente, con alguna cosa nueva que ha recogido de camino y uno puede maravillarse siempre, aunque esté muy viejo, porque todo será nuevo de algún modo.
El hombre dejó de actuar de acuerdo con la tierra y se fue con sus razonamientos a explicarse la realidad como mejor le pareció. Y le pareció mal. Al menos eso es lo que sugieren los hechos hasta ahora.

9.27.2012

Lecturas medievales



lecturas medievales, de toda la vida. Ese mundo donde podía ocurrir lo que uno veía o alguien contaba, pero también ocurría un significado paralelo, algo de magia o de resonancias simbólicas, de sueños, de seres imposibles de constatar estando en la realidad que va acorde con el resto de las cosas y las personas normales. Si era de rezarles a los santos, a los ángeles, a quien viniera a cuento, me sentía encantada, siempre había alguien que podía rescatarme de la verdad. Porque la verdad era que en cualquier momento se sabría, se descubriría que yo no era tan buena, tan pequeña, tan inocente, la linda persona, tan niña estudiosa o colaboradora, eso tenía que saberse en el momento más insospechado y entonces existía el recurso supremo de pedirles a los angelitos que no permitieran eso. Y no lo permitieron jamás. Eso lo tengo claro.
Ahora, volvemos a la base de todo. Los cuentos medievales. Estamos retomando desde hace mucho tiempo, la realidad del cuento medieval ligado al sueño. Si, porque leo en voz alta los libros medievales justo en el momento en que ya estamos dispuestos a dormir, más apropiadamente cuando el sueño casi nos está venciendo. Entonces todas esas historias fantásticas adquieren el don supremo de entremezclarse con el sueño. Dijiste eso? Eso dice el libro? Así mismo? Me pregunta quien escucha el cuento que leo. Me despierto en ese momento y le digo que tengo que regresar unos párrafos a ver. Y no. La locura que dije no está escrita por ninguna parte. Así cuando leímos Tirante el Blanco. Qué estupendo libro, pero qué estupendos sueños también. Desearía poder compartir los sueños, que los dos soñáramos lo mismo, o por lo menos, circunstancias y escenarios y personajes vestidos de igual manera, una parte la soñaría yo, y luego, en la conversación amanecida, iríamos trenzando la solución de la historia.
Ahora, con el  invierno, la nieve en la ventana y los cuervos, estamos leyendo la saga artúrica. Hemos comenzado hace poco el tercer libro, El Cuento del Grial, con la historia de sir Perceval. Ese barco nos llevará a un puerto bueno, eso lo sé.

8.20.2012

Para la ardilla, una receta veraniega



Es una ensalada
Mezclarás en un bol unas hojas de lechuga. Puede ser de cualquier lechuga, pero me gusta mucho una que tiene las hojas verdes y moradas en las puntas. Añades un puñado de nueces desmenuzadas,  unas uvas lo más gordas que encuentres rosadas, tomates picados en cuadritos, sal y pimienta, aceite de oliva, jugo de limón,  aceitunas rellenas de pimentón en rodajas, queso mexicano rallado. Unos trocitos de cilantro siempre ayudan porque realzan cualquier sabor. 

La veo fugazmente en las


La veo  fugazmente en las vitrinas de las tiendas, en las panaderías, de paso por la calle, distraída o a propósito dándose aires de inocente.
En la mañana, cuando con curiosidad y resignación tengo que verla en el espejo del cuarto de baño, algunas veces encuentro a mi madre y otras a una de mis hijas.
 Calva, sonriente, extremadamente envejecida, amigable, tranquilizadora, no quiere ocuparse de lo urgente, siempre está cambiando de tema para no responder a lo que le pregunto.
Otras veces, si me despierto en la noche y camino sola por la casa, desde el ritmo de los latidos me dice Nada es importante,  sólo hay que esperar un poco más, abrir la puerta de la caja y saltar al vacío,  arroparse entre las almohadas, murmurar unas palabras incoherentes y dormir.