12.29.2016

Ya llegaron los cuervos (original en español y tres versiones en inglés)



Ya llegaron los cuervos. Se lanzan en picada sobre los tendidos eléctricos y allí se quedan un rato, mirando el paisaje helado de mi calle.
Mientras camino y veo el cielo altísimo y limpio, nada se mueve en la desolación del invierno.
La tierra ha girado otra vez y completa su ciclo interminable. Ahora sol, ahora noche.
Nos toca ver el tiempo del recogimiento, la tregua. Muchos pequeños animales morirán con la estación de las heladas. Otros, los que tengan alas, se irán lejos.

Nosotros hemos reunido algunas ramas secas para calentar una fogata. Como acostumbramos hacer desde hace siglos, nos sentaremos en círculo y esperaremos. Cantaremos una canción que hable de lo hermosa que es la vida.

Realmente lo es. El fuego aviva el recuerdo y nos ayuda a imaginar que vendrá el sol otra vez y que mientras tanto debemos alimentar nuestra esperanza,  tejer coloridas cobijas, hacer nudos de buenos augurios entrelazados, crear sueños fantásticos, ahora luz, ahora oscuridad.

Recuerdas el invierno anterior? Subimos al puente y desde allí vimos el río congelado. Nada podía ser más sublime ni más conmovedor que la vida detenida en apariencia.

Ven, pon en esta cazuela las nueces que encontraste al pie del árbol. Yo añadiré miel y avena, olorosas especias que guardé a la sombra durante el verano. Celebraremos la espera como lo hemos hecho desde siempre, desde que éramos otros, cobijados por la bendición de estar vivos.





Primera versión en inglés. Por Rina Ferrarelli


The crows are here, they plunge bad-tempered on the electric wires and stay for a spell, staring at my street´s frozen landscape.
While I walk and look at the sky so high and clean, nothing moves in the desolation of winter.
The earth has turned again, completing its interminable cycle. Now sun, now night. It´s up to us to see the time of the harvest, the truce. Many small animals will die in the season of frost, others, those have wings, will go far away.

We have gathered a few dry branches to get a bonfire going. And as we have done for centuries, we´ll sit in a circle and wait. We´ll sing a song that says how beautiful life is.

It truly is. The fire enlivens the memory and helps us imagine that the sun will return again and that in the meantime we need to feed our hopes, weave colorful blankets, make interlaced knots of good wishes, create fantastic dreams, now light, now dark.

Do you remember last winter? We went up to the bridge and from there we saw the river iced cover. Nothing can be more sublime nor more moving than life apparently frozen.

Come, put join this pan the walnuts that you found at the foot of the tree. I will add honey and oats, fragrant kinds that I keep in the shade during summer. We´ll celebrate the civil as we have done since always, since we were others, protected by the blessing of being alive.





Segunda versión en inglés. Por Javier Domínguez

The ravens have arrived, plunged on the electrics lines, and there they stay for a while, looking at the frozen landscape of my street.
As I walk and see the sky very  high and clean, nothing moves in the desolation of winter.

The earth has spun again and completes its endless cycle. Now sun, now night. We have to see the time of reflection, the truce. Many small animals will die with the frost season. Others, those with wings, will go far.

We have gathered some dry branches to heat a campfire. As we have been accustomed to do for centuries, we will sit in a circle and wait. We will sing a song that speaks about how beautiful life is.

It  really is. Fire enlivens the memory and helps us to imagine that the sun will come again and in the meantime we must feed our hope, weave colorful blankets, make knots of intertwined food omens, create fantastics dreams, now light, now darkness.

Do you remember last winter? We climbed the bridge and from there we saw the frozen river. Nothing could be more sublime or more poignant than life apparently stopped.

Come, punt in the pot the nuts you found  at the foot of the tree. I will add honey and oats, fragrant spices that I keep in the shade during the summer. We will celebrate the waiting as we have always done since we were others, sheltered by the blessing of being alive.



Tercera versión en inglés. Por Mariana Centeno

The crows have arrived. They dive into the overhead wires and stay there for a while, staring of the frozen landscape that is my street.
As I walk down, I see the clear sky up high, nothing moves in this winter desolation.
Earth was turned once again and completes its endless cycle. Sun and then nighttime.  We get to witness this time of retreat, the truce. Many small animals will perish during the coldest season. Others, the ones with wings, will fly far away.

We have gathered some dry branches and sticks to build a fire. We gather in a circle and wait, like we´ve been doing for centuries. We'll sing a song that talks about how beautiful life is.

It really is beautiful. The fire lights up the memory and it helps us imagine the sun coming back. In the meantime, we have to nourish our hope, we have to weave  colorful blankets, intertwine good fortune knots, create fantastics dreams, some with light, some with darkness.

Do you remember the last winter? We went to the bridge and stared at the frozen river below.
Nothing could be more sublime, more moving than a living thing that's stagnant in appearance.

Come ant trow in the pot the nuts you found under the tree. I'll add some honey and oatmeal, fragrant spices that I keep in the shade during the summer. We will celebrate the wait, like we have always done, since we were others, sheltered under the blessing of being alive.







11.12.2016

Algunas anotaciones sobre YULE, el solsticio de invierno

Un año son trescientos sesenta y cinco días en que la tierra demora en hacer su órbita alrededor del sol. Un día es el paso de la luz a la oscuridad, doce horas cada una. Una hora son sesenta minutos. Todos estos cálculos son meras fórmulas humanas para codificar el tiempo,que también es un invento humano para contabilizar las acciones y las experiencias que vivimos en el lapso que dura nuestro cuerpo en vida, quiere decir, en sus funciones vitales, con sus órganos haciendo sus actividades de deglución, circulación, etcétera. A lo largo del año la posición del sol, vista desde la tierra, se mueve hacia el Norte o hacia el Sur. La existencia de los solsticios está provocada por la inclinación axial del eje de la tierra.
Los solsticios son aquellos momentos del año en los que el sol alcanza su máxima posición meridional o boreal con respecto al ecuador terrestre, es decir, una máxima inclinación norte (+23º
 con 27´) y máxima declinación sur (-23º con 27´).
Por ejemplo, el 21 de junio, el solsticio de verano del hemisferio Norte alcanza el cenit al mediodía sobre el Trópico de Cáncer y el 21 de diciembre, en el solsticio de invierno, el sol alcanza el cenit al medio día sobre el Trópico de Capricornio.
En los días de solsticio, la longitud del día y la altura del sol al mediodía son máximas (en el solsticio de verano) y mínimas, en el solsticio de invierno, comparadas con cualquier otro día del año. En la mayoría de las culturas antiguas se celebraban festivales conmemorativos de los solsticios.



Las fechas de los solsticios son idénticas al paso astronómico de la primavera al verano y del otoño al invierno en zonas templadas. Las fechas del solsticio de invierno y del solsticio de verano están intercambiadas para ambos hemisferios.

21 de diciembre Solsticio de Invierno

Durante el solsticio de invierno, en torno al 21 de diciembre en el hemisferio norte, tienen lugar la noche más larga y el día más corto del año, en este momento el sol se encuentra a un poco más de veintitrés grados sur, situado exactamente sobre el trópico de Capricornio, originando este cenit de las  horas de oscuridad. Para los paganos se celebra la festividad de Yule, nombre de origen nórdico. YUL significa "rueda" aunque para la tradición Caledonia la fiesta recibe el nombre de Alban Arthan.

Para los celtas, tan ligados a los cambios y ritmos de la naturaleza, el solsticio de invierno celebraba el nuevo resurgir de la luz y el declive de la oscuridad. La fiesta se prolongaba durante varios días.
Durante Yule ocurre el alumbramiento del nuevo dios del sol, fruto de la unión de la diosa doncella y su consorte durante el pasado Beltaine, el 1º de mayo. El nuevo dios crecerá y se hará fuerte, convirtiéndose entonces en consorte de la diosa para comenzar un nuevo ciclo. Este nacimiento pone de manifiesto la perfección del universo, el equilibrio existente entre luz y oscuridad y es un símbolo de esperanza que nos ayuda a comprender que tras cada fin siempre hay un comienzo.

Yule se celebra el 21 de diciembre y es cuando la mitad oscura del año se separa de la mitad de luz, que comienza la siguiente mañana al amanecer. El sol  se eleva un poco más alto y se queda un poco más en el cielo cada día. Esta es la noche más larga del año, la mayoría de la celebración era para los ancestros que esperaban el renacimiento del rey roble, el dio sol, el creador de la vida que calentaba la tierra helada y hacía criar las semillas protegidas durante el otoño y el invierno en sus entrañas.

Las deidades de Yule son todos los dioses solares, las diosas madre y la diosa triple. Los más conocidos son Dagda y Brigid, la hija de Dagda. Brighid les enseñó a los formadores el arte de encender el fuego y los secretos para trabajar el metal. La flama de Brigid, como la flama de la nueva vida, atraviesa la oscuridad del espíritu y de la mente, mientras que el caldero de Dagda asegura que la naturaleza siempre provea para todos los niños.

La fiesta cristiana

Durante el siglo IV, el Papa Julio I decidió superponer la celebración de la navidad cristiana a los antiguos ritos del solsticio para facilitar el tránsito de la antigua religión al cristianismo. Por este motivo es que la navidad, antes sin fecha de celebración determinada, se instauró el 25 de diciembre. Debido a ello, muchas de las tradiciones normalmente asociadas a la navidad tienen sus raíces en los ritos de Yule, como por ejemplo decorar un árbol o intercambiar regalos.

Los colores tradicionales de Yule son el plateado, el dorado, el blanco y el rojo y verde.
Algunas otras tradiciones son fabricar guirnaldas con ramas de pino y colgarlas en las puertas de entrada a la casa, y colocar velas y luces para iluminar toda la casa.
No debemos olvidarnos de ofrecer algo a cambio de lo que la vida nos ha dado hasta ahora.

Símbolos de Yule

Cactus de navidad, acabo. Laurel, pino, roble, salvia.
Comidas: frutas, neuves, pavo horneado, té de jengibre.
Inciensos: pino, cedro y canela.
Colores: rojo, verde, dorado, plateado, amarillo, anaranjado.
Piedras: rubíes, esmeraldas, diamantes, granates.
Rituales para la paz, la armonía, el amor y la felicidad.
Deidades: Brighid, Demeter, Isis, Diana, Gaea, Apolo, Ra, Odín, Lugh, el rey roble, el hombre verde, el divino niño, Mabón.

10.06.2015

Shiharu Shiota y La Fábrica de Colchones



Cerca de mi casa, en la esquina de esta calle, hay un museo fascinante. Se llama The Mattress Factory (La fábrica de colchones) en razón de que antiguamente allí había una de estas fábricas. Ahora es un edificio con escaleras de incendio y cuando uno va caminando por la calle, puede estar el tiempo muy bueno, pero al pasar frente a Matress Factoty se inicia una ventolera. Uno mira hacia arriba y el aire se cuela por todos los orificios de la torre, como si fuera una flauta. Es extraño que no suene.

He ido varias veces, me atrae bastante su tono fantasmal, la intención de las exposiciones que allí se pueden ver es siempre así, sugerente de algo no específico, uno tiene que terminar la frase, la imagen, la materia, lo que sea que se encuentre allí. Por ejemplo, desde hace años hay una instalación permanente que es sólo una sala en total oscuridad. No hay modo de ver absolutamente nada. Al entrar es normal que uno sienta aprensión, estira los brazos, se choca con unas barandas que ayudan a no sentir que está uno cayendo al abismo. Se pueden palpar dos sillas, te sientas y esperas. Al rato tu imaginación irá recobrando formas, destellos, sientes que hay una distancia infinita hacia adelante, hacia abajo, hacia arriba. Puedes experimentar lo que quieras. El vacío, el silencio, la oscuridad te permiten correr hacia donde sea.
Fui varias veces, la sensación de infinito era ya una rutina,  una de estas veces alguien que estaba conmigo encendió una luz por unos segundos. Lo que vimos fugazmente, fue una pared blanca frente a nosotros. El infinito estaba en nuestra imaginación, como suele ocurrir.





En otro pabellón, este es una casa recién adquirida por el museo y queda justo al lado, está una exposición de la artista japonesa Shiharu Shiota. Son habitaciones, la casa entera, cubierta de un entrecruzado de lana, hilos de lana negra enmarañados por todos los rincones, en el aire, en el piso y en el techo. Las marañas a veces escogen un rincón para extenderse al resto de la casa. La casa es toda de madera y cruje por todas partes. Hay objetos que pueden verse a través de las marañas y éstas cubren también las ventanas y parte de las puertas. Me siento fascinada. Es la materialización del pensamiento. Vivo, vivimos, porque siento que no estoy sola en esto, en un espacio exactamente como ése, pero no se ven los entrecruzados de la lana porque están detrás de mis ojos. Son la memoria, los pensamientos constantes, los recuerdos, las reflexiones, en todo lo que pienso y siento ante cualquier momento por el que pase, aun el más trivial, siempre la maraña me rodea. Pueden ser los sueños también, los significados de la memoria, que es, al final, todo lo que somos.




Hay un grupo de baúles comidos por el polvo en un rincón. Están cerrados y cubiertos de maraña. Hay un vestido de novia que cuelga del techo, detrás de la lana, así están también nuestros vestidos queridos, nuestros objetos de la niñez, incluso la imagen de grandes espacios como parques, circos, teatros, la casa de la abuela, jardines interminables. Si la artista contase con más espacio haría también algo así en territorios interminables. Pero volvemos al principio. La vastedad está en nuestra memoria. Es suficiente con una muestra que nos dé las alas que necesitamos. El entramado lo ocupará todo, ahora conscientemente.




2.09.2015

Como esta tarde

Como esta tarde tengo que encontrarme con Cecilio en la torre, aprovecharé el permiso de prisión para enviarte este mensaje urgente. En realidad, sólo quería explicarte por qué anoche, entre sueños, te dije que me ahogaba.
Tú te asustaste como siempre, encendiste la luz, me trajiste agua, y no entendiste nada, como siempre. Es que me habías sacado en medio de la noche, aún envuelta en el caracol del sueño, y me habías llevado a caminar por una calle llena de brotes. Como siempre que estoy cercana a los brotes, me sentía a punto de algo extraordinario. Digamos, explotar en un montón de plumas, por ejemplo. Y mucho más porque me habías vestido con un zapato blanco y el otro amarillo.
Cuando te sonreí y te los mostré, levantando en el aire los dos pies al mismo tiempo, tú me dijiste lleno de tristeza, que se trataba de un error y que debíamos regresar muy rápido a tu cuarto.
Entonces fue que me caí. Ya la madrugada, los brotes y los zapatos habían desaparecido, y sólo me encontraba rodeada de frutos marrones y espinudos. Por eso te grité que me ahogaba.

Ahora, aunque tú te hayas reído diciendo que nada tiene importancia ya que sólo se trata de un sueño, yo quiero preguntarte algo que no ha dejado de atormentarme en todo el día: ¿por qué me diste agua cuando supiste que me estaba ahogando?




De "En caso de que todo falle" (Eclepsidra, 1997)


12.14.2014

Pez Girasol

Vienes de la noche, desde el medio del sueño, dices ser el pez  girasol que emerge mostrando una cola de arena, la punta de la aleta, que también es un pétalo, que también es una hoja.
Vienes desde el otro extremo del cuarto, que en la madrugada es un espacio infinito, un desierto como nunca, la desolación completa, la resolana de los párpados cerrados, las sábanas superpuestas que son puertas sólidas cerradas a la otra realidad, la que viene del sueño, girando en miles de imágenes superpuestas, mientras dices ser el pez girasol que está enterrado en la arena del jardín, entre la tierra revuelta que espera semillas, humedecida para que estalle en un espinar de hojas.
Ya no importa lo que estuvo escondido detrás de esas puertas de la memoria, ya no existe. Si las abres por fin, no habrá nada oculto, así que nada podrá herirte.
Y mañana cuando amanezca rezaremos a las olas del patio, a las que pasan por encima de nuestras cabezas, muy arriba, arriadas por el viento, las que se van nadando volteadas al revés, te veré esconderte nadando, huir entre las nubes, pez girasol, hasta la resolana, hasta los ojos cerrados, hasta nunca jamás.







SUNFLOWER FISH

You come from the night, in the middle of sleep, you say you’re a sunflower fish that emerges displaying a tail of sand, the tip of the fin, which is also a petal, which is also a leaf.

You come from the other side of the room, which at dawn is an infinite space, a desert like you’ve never seen before, complete desolation, the glare of closed eyelids, the sheets are superimposed solid doors closed to that other reality, the one that comes from sleep, turning in thousands of superimposed images, while you say you’re the sunflower fish buried in the sand in the back yard, amid the tilled dirt waiting for seeds, dampened so it’ll explode in a thicket of leaves.
It doesn’t matter anymore what was hidden behind those doors of memory, it doesn’t exist. If you finally open them, there’ll be nothing hidden, so nothing will be able to hurt you.


And tomorrow when the sun rises we’ll pray the waves in the patio, to the ones that pass over our heads, very high up there, lowered by the wind, the ones swimming backwards, fleeing through the clouds, sunflower fish, until the glare of the sun, until eyes closed, until never again.

Trad. Guillermo Parra
www.venepoetics.blogspot.com

12.13.2014

Nos gustaba



Nos gustaba mirar hacia la noche desde la ventana.
Era una ventana que daba al valle de la ciudad y se veía una multitud de luces encendidas o apagadas.
Tú decías que detrás de esas luces estaba la vida, que había gente amando y muriendo, odiando y naciendo. 
Lo sé. No era necesario asomarse a la ventana para entender que había gente en la ciudad que vivía a diario sus tragedias y su intrascendencia. Nosotros nada podíamos hacer, por más que nos empeñáramos cada noche en mirar por la ventana, en repetirnos que había una multitud de vidas en esa oscuridad; ni siquiera supimos comprender el momento, la minuciosa casualidad que se tejía en el mundo para permitirnos hacer eso, simplemente estar reunidos y mirar hacia la noche, un día cualquiera, desde una ventana cualquiera, en una ciudad anónima.





WE LIKED

We liked watching the night from the window.
It was a window that opened to the city’s valley and you could see a multitude of lights shinning or turned off.
You were saying behind those lights there was life, people were loving and dying, hating and being born.

I know. I didn’t need to lean out the window to understand there were people in the city who lived their tragedies and their unimportance each day. There was nothing we could do, no matter how much we insisted on staring out the window every night, and repeating to ourselves there were a multitude of lives in the darkness; we couldn’t even understand the moment, the close coincidence threaded in the world allowing us to do that, simply sit together and watch the night, on no particular day, at any window, in an anonymous city.


Trad. Guillermo Parra
www.venepoetics.blogspot.com