8.07.2013

Leer para empezar el sueño



Ahora estamos leyendo Las Noches Árabes, alias Las Mil y una noches. Es un viejo ejercicio de lectura justo antes de dormir, ya lo he reseñado antes.
Lo que se lee no puede ser cualquier cosa, porque uno necesariamente se va a meter en el sueño, y no puede tratarse de cosas muy lejanas a la imaginación. Tiene que haber suficiente material y colores como para deslizarse al océano incalificable, el embarcadero sin rumbo. Y uno se va para allá así, inocente. Cuanto más inocente vaya mejor será la recompensa.
“He llegado a saber, ¡oh rey afortunado!”
Muchas imágenes, incontables historias y variados poemas. Imaginarse las pedrerías que adornan la ropa del príncipe Diadema, vestido sólo para conquistar el corazón de la princesa Donia, así, de un solo vistazo,  porque no tendrá otra oportunidad, es un premio magnífico. La cara de ese muchacho arriesgado vale la vida.
No tener cómo verificar, archivar y conservar los sueños que esas palabras generan, también vale la vida. Al menos es un tesoro como un montón de arena deslizándose por un agujero. O lloramos o disfrutamos ese paso lento y armonioso.


3.25.2013

En los árboles

En los árboles. El Ultimo de la Fila


Una canción.  Esta habla de las cartas, las que uno recibe agradecido, las que uno envía, un poco avergonzado. Toda la vida he amado recibir cartas y el universo que rodea a este hecho. Convoca recuerdos, imaginaciones, tal vez personas que sólo existen en nuestra imaginación, pero responden en papel y a veces dicen cosas muy señaladas, como los sueños.


1.13.2013

Proyecto para un sueño






Soñaré que una muchacha (jamás la he visto, pero en el sueño somos muy amigas)  y yo encontramos una casa encantadora, abandonada, sucia, llena de luz entrando por las grietas de las paredes. Es una casa eterna. En la sala quizás haya un piano medio quemado y un sinnúmero de calendarios ilustrados con dibujos eróticos de Picasso. La cocina estará  hasta el techo de cunas vacías y habrá también, seguramente, una bodega subterránea con frascos de medicamentos, cremas de menta y vaporizadores para asmáticos. En la pared, una estantería con animales disecados y  otros elementos biológicos en formol. Me atrae uno de estos animales, es verde y transparente como una botella. La muchacha lo pone en el suelo y el animal comienza  a moverse. No puedo recordar lo que esto significa, pero con seguridad un destino terrible nos espera. Hacemos cita para encontrarnos en la casa a la media noche.

Regreso a la hora convenida, la casa está rodeada de un resplandor verde. En el jardín descubrimos unos insectos babosos. Comprendo que la casa está infestada y que sólo podremos salvarla quemando los insectos en una gran hoguera  en la terraza. Salgo a buscar ramas y alcohol isopropílico en medio de la noche. Cuando regreso, varias horas después, los insectos se han convertido en animales furiosos y salen por cientos mostrándome los dientes. Trato de volar apoyándome en una tabla a modo de planeador, pero sólo consigo no estrellarme.

Encuentro a la muchacha en el piso, pálida, rodeada de animales verdes. Me mira con ojos enrojecidos y me habla en un dialecto bestial. Los perros gritan y  me persiguen corriendo hasta la puerta de la casa, donde alcanzan a morderme en una pierna.

Deambulo cojeando en la madrugada. Ni siquiera puedo dar aviso, pues mi lenguaje se ha convertido en unos signos incomprensibles. Mi amiga habrá muerto, sin duda. La madrugada es verde, como una botella.

11.03.2012

A la sospecha de que el tiempo



A la sospecha de que el tiempo no es lineal, debió sumarse la observación de todo lo que nos rodea, empezando por los planetas. Los astros en el cielo son esféricos, y de las formas de la naturaleza ninguna hay que sea plana, recta o en ángulo perfecto, salvo que sea muy grande y no le veamos los límites. Habrá habido alguien que se haya detenido a ver los ciclos del tiempo. Se repiten similares una y otra vez. Las manzanas rompen la flor y engordan invariablemente en el verano. Los animales y otros seres de la tierra lo saben y cavan sus refugios en cuanto se anuncia el otoño. Viene otro ciclo de oscuridad y frío, desolación y decrepitud. Sólo los cuervos se atreven a hacer sus nidos entre la nieve y sin embargo, hay tanta belleza en ese desolado paisaje del invierno. Pero ya sabemos,  nada es definitivo y la primavera en algún momento vendrá a socorrernos.
He dicho que todo se repite similar una y otra vez. Similar no es idéntico y esto completa la maravilla. No es el tiempo circular entonces sino más bien espiralado. Parece que va en círculos hacia adelante, imitando la forma geométrica más perfecta. De modo que todo viene otra vez pero diferente, con alguna cosa nueva que ha recogido de camino y uno puede maravillarse siempre, aunque esté muy viejo, porque todo será nuevo de algún modo.
El hombre dejó de actuar de acuerdo con la tierra y se fue con sus razonamientos a explicarse la realidad como mejor le pareció. Y le pareció mal. Al menos eso es lo que sugieren los hechos hasta ahora.






9.27.2012

Lecturas medievales



lecturas medievales, de toda la vida. Ese mundo donde podía ocurrir lo que uno veía o alguien contaba, pero también ocurría un significado paralelo, algo de magia o de resonancias simbólicas, de sueños, de seres imposibles de constatar estando en la realidad que va acorde con el resto de las cosas y las personas normales. Si era de rezarles a los santos, a los ángeles, a quien viniera a cuento, me sentía encantada, siempre había alguien que podía rescatarme de la verdad. Porque la verdad era que en cualquier momento se sabría, se descubriría que yo no era tan buena, tan pequeña, tan inocente, la linda persona, tan niña estudiosa o colaboradora, eso tenía que saberse en el momento más insospechado y entonces existía el recurso supremo de pedirles a los angelitos que no permitieran eso. Y no lo permitieron jamás. Eso lo tengo claro.
Ahora, volvemos a la base de todo. Los cuentos medievales. Estamos retomando desde hace mucho tiempo, la realidad del cuento medieval ligado al sueño. Si, porque leo en voz alta los libros medievales justo en el momento en que ya estamos dispuestos a dormir, más apropiadamente cuando el sueño casi nos está venciendo. Entonces todas esas historias fantásticas adquieren el don supremo de entremezclarse con el sueño. Dijiste eso? Eso dice el libro? Así mismo? Me pregunta quien escucha el cuento que leo. Me despierto en ese momento y le digo que tengo que regresar unos párrafos a ver. Y no. La locura que dije no está escrita por ninguna parte. Así cuando leímos Tirante el Blanco. Qué estupendo libro, pero qué estupendos sueños también. Desearía poder compartir los sueños, que los dos soñáramos lo mismo, o por lo menos, circunstancias y escenarios y personajes vestidos de igual manera, una parte la soñaría yo, y luego, en la conversación amanecida, iríamos trenzando la solución de la historia.
Ahora, con el  invierno, la nieve en la ventana y los cuervos, estamos leyendo la saga artúrica. Hemos comenzado hace poco el tercer libro, El Cuento del Grial, con la historia de sir Perceval. Ese barco nos llevará a un puerto bueno, eso lo sé.



3.27.2011

Si te vas a lanzar por un barranco

Si te vas a lanzar por un barranco porque no pudiste comprarte los zapatos ketz amarillos, estás jodido. Realmente eres miserable.
Ahora, si todo se complica cuando te vuelves loco por cosas menos evidentes, porque le debes un dineral al señor del almacén y aunque dices que se lo pagarás el día que la rana eche pelos, igual te sientes mal. Te gustaría ir al supermercado y comprar puras cosas señaladas, como aceite de oliva, nueces, melocotones, uvas, blue cheese, embutidos con bellota y pan sueco. De beber puede ser algún vino español, incluso un licor colombiano de café estaría buenísimo. Hace millones de años que no fumas, pero podrías encender nada más un purito habanero.
Lo demás, bah.